El Valencia salió de Málaga y se fue directo a Malagón. ¡Qué calor hace en Eslovenia! Las previsiones que tenía Emery y sus ayudantes eran que en Ptuj se iban a encontrar entre cuatro y cinco grados de temperatura menos que en Paterna... y por encontrarnos nos hemos encontrado hasta viento de poniente caldeando más el ambiente. Con razón había ayer casi dos mil personas en el parque acuático ubicado enfrente del hotel del equipo. A los técnicos les ha trastocado tanto la climatología que como esto siga así meditan cambiar el plan de trabajo fijado para los días de concentración. De primeras, la sesión vespertina de ayer se retrasó media hora con respecto al horario previsto. A las seis de la tarde el termómetro marcaba 34º, que se dice pronto, y 37º cuando el avión del equipo aterrizó en Maribor.
Con retrasos
Lo cierto es que no tuvo mucha suerte el Valencia en la jornada de ayer. Hay cosas que no se pueden controlar pese al empeño y horas de trabajo que le pone el personal que organiza el viaje -por cierto, el hotel de la prensa, perfecto- y la mañana la comenzaron con el pie torcido. Y es que los retrasos que están sufriendo últimamente en los aeropuertos por la ´cosa´ de los controladores aéreos también afectó a la expedición. Primero porque no había libre ningún camión de gasóleo para que repostase el avión y después, cuando lo hubo, porque había colapso en el espacio aéreo. En definitiva, el avión salió con más de una hora de retraso. Eso sí, el equipo llegó a tiempo para almorzar y echar una buena siesta. Hablando de aeropuertos, en Manises la expedición coincidió con parte de la del Villarreal, que a la misma hora viajaba hacía Dublín donde realizará el conjunto amarillo la concentración de pretemporada.