De David Villa nos iremos olvidando por su propio peso. El recuerdo de su etapa blanquinegra será inversamente proporcional a sus celebraciones como azulgrana. Una cosa es que haga el gesto del vasito con la Roja en un Mundial y otra bien distinta vérselo hacer con la misma camiseta que lleva Dani Alves o que en su día llevó Hristo Stoichkov. Al Guaje hay que agradecerle los servicios prestados y adiós muy buenas. Tras levantar la Copa del Mundo con España salió deportivamente hablando de nuestros corazones, al menos del mío, y ojala no consiga título alguno hasta la próxima Eurocopa.
De David Villa también nos iremos olvidando por el buen hacer de Roberto Soldado y Aritz Aduriz. Lo digo porque lo creo y porque me lo dice gente que se gana la vida porque sabe de fútbol —que no es lo mismo que ganarse la vida con el fútbol—. ¡Hasta el propio Guaje lo piensa! El Valencia con Soldado y Aduriz va a tener cubierto el cupo de goles que le marcaba el asturiano, que no es poco. Es más, los números de Soldado en Getafe están a la par de los del propio Guaje en Zaragoza y los de Aduriz en el Mallorca no andan muy lejos de los que firmó Eto´o en su etapa en el club balear. No comparo futbolistas, sí guarismos.
Lo que tengo clarísimo es que el Valencia ha cazado a dos de los mejores delanteros que había en su mercado. Lo ha hecho por un precio razonable —por menos de lo que costó Zigic, aunque sean otros tiempos—. Llorente y la secretaría técnica se han movido bien. Vendieron a Villa cuando necesitaban hacerlo y cuando tenían margen de maniobra. Miren, el Atlético tenía a Soldado y Aduriz en lo alto de su lista de preferencias para suplir a Forlán y Agüero por si logran traspasar a alguno. Forlán y Agüero tienen muchas papeletas de salir; Soldado y Aduriz ninguna ya de ir.