Están los jugadores —y más aún los que no son jugadores— contando las horas que faltan para que llegue la cena de esta noche. Unai Emery les guarda una sorpresa —que ha acabado siendo un secreto a voces— para recompensarles por la intensidad de cada entrenamiento y no es otra que una cena diferente a lo habitual. Tampoco es que sea nada del otro mundo, aunque como quiera que la dieta de los futbolistas durante una concentración es sota, caballo y rey, cualquier innovación culinaria les cambia la cara. Además, y salvo cambio de planes, Emery concederá la mañana del lunes de descanso a sus pupilos y podrán así disfrutar un poco más del menú que les preparará Rietalo Bokokó, el cual consistirá en tortilla de patatas y jamón de jabugo, que para algo se lo trajo en la maleta desde España.
Lo cierto es que hasta la fecha, sólo el pasado viernes por la noche el menú incluyó algo más que ensaladas, pasta, carne roja y pescado blanco. Y fue para celebrar con una tarta el cumpleaños de uno de los fisioterapeutas, en concreto de Luis Baraja, quien por primera vez en muchos años lo festejó sin la presencia de su hermano, Rubén, en la concentración.
Hablando de los fisioterapeutas. El Valencia ha viajado a la concentración en Ptuj con overbooking de jugadores y también de equipo de trabajo. El doctor Candel —que hoy se regresa a Valencia para pasar las prueba médicas a Miguel y Ricardo Costa— ha convocado a prácticamente todo su equipo. Porque está el doctor Mas —habitual en los viajes del equipo— y también el fisioterapeuta Juan Ángel Ballesteros —el año pasado en su jornada laboral no estaban incluidos los desplazamientos y por ello no hizo ninguno y la ´prima´ fue menor—. Junto a ellos, los recuperadores Sorlí, Gramaje, Baraja y Pepe de los Santos.