El de Torrent está que se sube por las paredes y con unas ganas locas de ponerse los guantes. Siente que va cada día mejor y sin embargo el doctor Ximo Mas le para los pies, en su caso, mejor dicho, le quita los guantes. Las molestias en el hombro van remitiendo, pero tratándose de un portero la zona tiene su aquel. Por ello los servicios médicos no le dan el alta ni para poder entrenarse con César, Moyà y el canterano Javi. Y claro, Guaita los mira a los tres durante cada entrenamiento con ojos de corderito degollao.
El guardameta hizo méritos durante el año pasado en el Recreativo de Huelva y se ganó regresar para formar parte de la plantilla blanquinegra. Pero claro, una cosa es volver y otra conformarse con sólo estar. Porque Guaita ya no es ese chaval al que Emilio Álvarez llevaba por la calle de la amargura hace cinco años en Ermelo a grito de «¡qué haces Guaaaaaita!», porque sólo tenía piropos para «¡qué buena, Santi!».
El colombaire, como le apodan Albelda y Vicente por su afición a los palomos, no se pone límites aun sabiendo que son tres los porteros que habrá en plantilla. Precisamente por eso está que se tira por los suelos en cuanto ve un balón pasar cerca suyo. Hasta el punto de que no pasa día en el que no le pida por favor a Luis Pascual que le lance alguna pelotita sin que se entere el doctor. Pero no hay nada que rascar, el que manda, manda.
Por cierto, Emery quiere tres porteros porque la temporada es muy larga y por ejemplo en los desplazamientos de Liga de Campeones viajarán los tres. Además, el descenso del filial fue el detonante de la decisión, porque de Tercera a Primera o Champions, un mundo.