J. V. BELDA
«Mira, ha salido de detrás de la nube de humo», «eso sí es acelerar», «cómo suena ése de las pegatinas», «a estos no los multan por exceso de velocidad»... Comentarios de este tipo los hacía la gente ayer al mediodía al paso de los ocho coches que la marca Ferrari exhibió frente a la Ciudad de las Ciencias, como avanzadilla de las Finales Mundiales de la escudería de ´Il Cavallino Rampante´, que se deciden este fin de semana en el circuito Ricardo Tormo de Cheste.
Fue en un trazado improvisado en la prolongación del Paseo de la Alameda, cortado al tráfico escasos minutos antes, con dos rectas y dos giros de 180 grados, y donde jóvenes, mayores, aficionados y curiosos presenciaron primero el desfile de cuatro modelos de calle: un California descapotable conducido por el ex futbolista del VCF Amedeo Carboni; un 599 pilotado por Jorge Martínez Aspar; además de dos 612 que llevaron respectivamente el director del circuito Ricardo Tormo, Julio García, con la directora del deporte de la Generalitat, Niurka Montalvo, de copiloto, y el piloto valenciano de las World Series Marco Barba. Todos ellos dieron varias vueltas al trazado, más de las tres inicialmente previstas, pero lo mejor estaba por llegar.
Para entonces, el número de curiosos había aumentado considerablemente. Algunos llevaban desde primera mañana incluso con el almuerzo y la bebida lista en neveras portátiles para combatir la inusual temperatura de ayer. Pocas gorras y camisetas rojas, eso sí, aunque alguna de ellas ya con el nombre de Alonso, el bicampeón español de Fórmula 1, el más esperado este fin de semana pese a no haber aún confirmación oficial.
Espectáculo sobre ruedas
Los tres modelos de competición que salieron a continuación multiplicaron las cámaras de vídeo, de fotos, y también teléfonos móviles —incluso de los propios policías—, con los que todos, «privilegiados» según Marc Gené, trataron de inmortalizar una exhibición que la marca italiana no suele sacar de sus fronteras.
El piloto saguntino Álvaro Barba, que pilotaba en casa, fue el que más se gustó al volante del F430 GT2 con el que ha competido este año. Tras él, un prototipo del proyecto FXX de la fábrica transalpina, con Maurizzio Mediani al volante, y un F430 Challenge conducido por el italiano Nicky Cadei.
Los ´donuts´, el acto de quemar rueda que hicieron en las rotondas, antes de demostrar su grandiosa aceleración en recta, desataron los aplausos del público y la sorpresa de viandantes y trabajadores, como varios limpiadores colgados de lo alto del edificio Iberdrola. Tres vueltas, cuatro, arrancadas, frenadas, trompos..., saludo al respetable y pista libre para el plato fuerte. El piloto de Fórmula 1 probador de Ferrari, Marc Gené, puso a 260 km/h el F60 de Fórmula 1 en una recta que describió como «más larga que la de Monza», antes de quemar rueda como sus predecesores en ambas rotondas, y despedirse saludando a un público que, por sus expresiones y comentarios, disfrutó de lo lindo, igual que hicieron los pilotos, que a continuación marcharon a la Plaza del Ayuntamiento, donde fueron recibidos por las autoridades.