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La escudería italiana Ferrari, en la que milita desde esta temporada el bicampeón español Fernando Alonso, ha cargado duramente contra los equipos debutantes, entre ellos Campos Meta. En una columna publicada en la página web oficial de la escudería el pasado lunes titulada ´Por quién doblan las campanas´, destaca la escudería que en una «semana crucial», con los últimos tests en Montmeló, «sólo 11 equipos de los 13 que firmaron o fueron inducidos a inscribirse han respondido» a menos de tres semanas para que arranque la competición en Bahrein.
En primer lugar, Ferrari habla de Campos Meta, «que ha transformado su estructura de accionistas y de gestión gracias a un rescate en el último minuto», circunstancia que hará que sean «leales vasallos de sus rescatadores». Lamenta además que el Dallara no esté listo en Barcelona y que haya que esperar a Bahrein para ver el regreso del nombre de Senna.
También atacan los italianos a USF1. El equipo norteamericano, se dice en la columna, «parece haber pasado a la clandestinidad para consternación del argentino ´Pechito´ López, quien según los rumores, había sido ayudado por la presidenta Kirchner en su camino a la Fórmula 1». «Y todavía tienen la desfachatez de asegurar que todo es miel sobre hojuelas», añade antes de referirse a Stefan GP, que persigue aún un hueco en la parrilla, y a los que califica como «buitres serbios». «Tras batallar con la FIA, recogieron los huesos de Toyota en su lecho de muerte. Rodeándose de personas de pasado de escándalos (en referencia a Mike Coughlan, implicado en el caso de espionaje McLaren-Ferrari) están a la espera de sustituir al que abandone».
Para Ferrari, este «es el legado de la guerra santa emprendida por Max Mosley», al permitir la entrada en la Fórmula 1 de equipos pequeños «que circulan a ritmo más lento». En resumen y como consecuencia de ello, la escudería italiana no deja títere con cabeza. «El resultado es dos equipos cojos, otro empujado al ring por una mano invisible, y un cuarto que para localizar a sus responsables (Peter Windsor y Ken Anderson) hay que llamar a personas desaparecidas . Mientras, se han perdido dos constructores (BMW y Toyota) y de Renault sólo queda el nombre». Tras todo esto, en Ferrari concluyen cuestionando si valió la pena.