LA CONTRASUPERFBASE

Ojalá que no llueva en los campos de fútbol

Muchos son los niños y niñas que este fin de semana se han quedado sin jugar porque la lluvia decidió presentarse sin avisar

02.12.2014 | 12:30

Han sido muchos los partidos que este fin de semana se han suspendido o aplazado debido al mal tiempo. Campos anegados, instalaciones inundadas, desplazamientos imposibles...La lluvia se presentó sin avisar y fastidió el fin de semana a muchos niños y niñas, cuyo único deseo durante toda la semana es jugar el partido del sábado o del domingo.

Los más mayores lo pueden llegar a entender, pero cómo le explicas a un niños de 5, 6, 7 u 8 años que no habrá partido porque llueve. Ellos, que van al colegio aunque el agua vaya de acera a acera, que ven cómo su actividad diaria no cambia porque caigan unas gotas y que no comprende cómo los más mayores de la casa aplauden la llegada de la lluvia «porque beneficia a la agricultura y a los campos». «¿A qué campo? porque al mío, no» debe pensar el pequeño cuando escucha esa frase.

Y es que la lluvia es buena y necesaria para el ecosistema, pero entorpece a quienes ven en el fútbol su única dedicación y pasión. Y ya no solo a los niños. Porque este fin de semana se han suspendido partidos de todas las categorías. Desde la Liga Adelante hasta choques entre querubines.

Hubo otros partidos que se disputaron en unas condiciones pésimas. Este es el caso del Marítim, de la Segunda División Femenina. El terreno de juego, más que un campo de césped artificial se asemejaba más a una piscina. Sin embargo, fue en el descanso cuando más llovió y, retrasando unos minutos el comienzo de la segunda mitad en busca de una tregua por parte del cielo, lograron disputar el partido ante el equipo murciano de Alhama, que se trasladó hasta València expresamente para disputar el partido. No tuvieron la misma suerte las chicas del Oviedo Moderno, que se enfrentaban al Levante Femenino, en la máxima categoría del fútbol femenino español. Más de 800 kilómetros y 7 horas y media de autobús para encontrarse en Nazaret con un campo inundado y la negación del árbitro a que se disputara el partido. Aunque la única responsable de la suspensión es la lluvia.

La misma indignación debieron sentir estas chicas que los pequeños de las escuelas de fútbol base valenciano que deberán esperar seis días más para volver a jugar.

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