COTIF 2017 Promeses

Villarreal y Sevilla jugarán una final de Primera

El Levante no pudo con el conjunto andaluz y Pablo Esteve escribió el triunfo del Submarino

10.08.2017 | 11:57
Los granotas no pudieron con un Sevilla que llega a la final sin ceder una derrota.

Llegar a la final es un privilegio. Sufrir por ello es lógico y resulta inevitable. Lo harán del inicio hasta el último día, sin cesar, tanto los alevines del Sevilla como los del Villarreal; vencedores en las semifinales ante Levante UD y Mediterranean Soccer Academy, respectivamente. Los nervios van en aumento, el trofeo aguarda sin dueño y solamente puede levantarlo uno de los dos.

El Sevilla derrotó al Levante UD por un 3-0 y consiguió su billete para la gran final en un partido marcado por los constantes destellos de calidad de su jugador más destacado, Alejandro Fuentesal, y por el gran acierto goleador de Alejandro Rinaud y Borja Vázquez. El conjunto valenciano salió a jugar en quince metros. Entre su delantera, que presionaba, y su defensa, que ahogaba, no hubo lugar para la comodidad. Desde los primeros segundos, convirtió esa zona en un territorio en el que el aire se tornó denso y por el que no pudo circular ningún balón. 

El técnico granota, Aitor Tio, consiguió en el arranque lo que pregonó durante todo el torneo: crear incomodidad, achicar desde atrás y encerrar a su rival en el área. Pero, pese a llevar estudiado el guión desde casa, no contó con que su plan pudiera salir defectuoso. Y es que, cuando tienes delante a un rival que no ha cedido ni una sola derrota en seis partidos, si no tienes un ´plan B´ estás vendido, resquebrajado en mil pedazos. Bien lo certificaron los levantinistas. Tras intentar manejar las manivelas del partido y lanzar balones largos a la espalda de la defensa, se toparon una y otra vez con un muro que, además de mostrarse inexpugnable, proveyó al sevillista Alejandro Rinaud de un pase de gol que no desaprovechó. De esta manera, con el 1-0 en el tanteo y con el Levante volcado en busca del empate, el Sevilla acabó rematando la faena.

Verticalidad e intensidad

El Villarreal, por su parte, penalizó los errores individuales de Mediterranean Soccer Academy para unirse a la fiesta final. Sobre ellos sustentó su victoria, y la reafirmó con intensidad defensiva y verticalidad tras la recuperación. Hizo todo lo necesario, y más, para jugar mejor que su rival y, de esta manera, traducir esta superioridad en forma de goles. En un Submarino nervioso, desenchufado y falto de precisión durante los primeros compases del partido, Alejandro Bueso demostró la electricidad que le faltaba al resto. Tenía corriente y se notaba. Arrancaba desde su posición, arrastraba al equipo, arremolinaba al público presente. Fue el ejecutor de la primera buena jugada del ataque amarillo. Tocó con sentido, Sergio Broncha encontró el hueco y dio un pase mágico a un Héctor Gil que, templando pulsaciones ante el vuelo de Miguel González, definió por abajo y contagió intensidad propia de una semifinal que llegó al descanso con 2-0 en el luminoso.

En el segundo acto, Mediterranean Soccer mejoró, tuteó al Villarreal, tuvo un rato de buen juego. Pero el devenir del partido era el que era, y solo era cuestión de tiempo que los paterneros se refugiase en la fortaleza y los amarillos iniciase el asedio. El final ya estaba escrito. Mejor dicho, lo escribió Pablo Esteve. Pero no lo hizo solo ayer, sino también el día del Malilla, de la Selección Base, el del ALEKS y el de la Selecció de L´Alcoià. Brilló con luz propia junto a sus socios Llatzer Caparrós y Enrique Herrero.

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