CÉSAR IZQUIERDO
Los mexicanos dejaron de «Llorar y llorar, llorar y llorar». La selección que dirige Javier Aguirre se llevó la Copa de Oro tras barrer a Estados Unidos con un contundente 0-5 en la final. Después de varios partidos deficientes, dentro de un último ciclo repleto de incertidumbre, la afición azteca volvió a echar mano de la famosa ranchera de José Alfredo Jiménez para cantarle a los yankis el «Pero sigo siendo el Rey». México recupera su trono como dominador indiscutible de la región, facturando su quinto título en diez ediciones.
El gran torneo de selecciones de la Concacaf no destaca por tener un nivel futbolístico sobresaliente, sin embargo, el partido despertó mucha expectación por rivalidad que existe entre ambos combinados. El Giants Stadium de Nueva Jersey se registró un lleno total con más de 79.000 espectadores. El triunfo se produjo ante un Estados Unidos C, del XI titular que dispuso Bob Bradley, únicamente Heath Pearce estuvo en la pasada Copa Confederaciones. Pero Aguirre también prescindió de varias piezas importantes como Rafa Márquez, Carlos Salcido o Andrés Guardado.Parece justo darle valor al título, más cuando nadie le tenía confianza al equipo mexicano. El cuadro azteca llegó con muchas dudas, presionadísimo, hundido después de la nefasta dirección de Eriksson y ha salido campeón, jugando cada partido mejor que el anterior, hasta ofrecer un rendimiento óptimo ante los norteamericanos. Fue la actuación más convincente desde la Copa América de 2007. Todo va según el plan trazado por Aguirre, cuyo primer objetivo era recuperar la autoestima, la motivación, el compromiso y el buen ambiente dentro del grupo. Jugadores como Ochoa, Magallón, Torrado, Israel Castro o Miguel Sabah se han gando un lugar. Además, los jóvenes demostraron que pueden rendir. El futuro (y el presente) pasa por las botas de Efraín Juárez, Pablo Barrera, Giovani y Carlos Vela. Los cuatro forman parte de la fenomenal generación que conquistó el Mundial Sub´17 de 2005. Mención especial para Vela y Giovani, ambos fueron los protagonistas de la final reventando a los yankis con su frescura, velocidad y talento.
Habían pasado 10 años sin que México le ganará a USA a domicilio, la revancha llegará bien caliente, porque en dos semanas volverán a verse las caras en el Hexagonal Final de las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, clave para la clasificación de los aztecas.