EFE
La policía británica y la federación de fútbol abrieron ayer sendas investigaciones sobre el brote de «violencia a gran escala» desatado por aficionados al fútbol anteanoche en el estadio londinense del West Ham United, Upton Park, durante un partido de la Carling contra el Millwall.
A consecuencia de los disturbios violentos provocados por hinchas de los dos equipos, y que requirieron de una gran presencia policial, un hombre permanecía ayer en condición estable después de haber sido apuñalado en el pecho. Además, otras dos personas tuvieron que ser trasladadas al hospital con lesiones menores, según indicó la policía británica.
Los incidentes comenzaron incluso antes del arranque del encuentro de la Copa de la Liga y continuaban, incluso, cinco horas después, en plena madrugada.
Los aficionados de ambos clubes mantienen desde hace décadas una conocida rivalidad que el martes se transformaron en broncas y peleas masivas, con invasión de campo de por medio.
Según los datos facilitados por la policía metropolitana los disturbios dieron lugar, al menos, a unas diez detenciones. Durante la jornada de ayer, los agentes analizan las grabaciones de lo sucedido para poder identificar a los ´hooligans´ responsables de los incidentes. «Estudiaremos todo lo sucedido, miraremos las grabaciones de los acontecimientos tanto de fuera del estadio como de dentro del campo para identificar los delitos y los delincuentes», señaló una portavoz de la Policía.
El brote de violencia «a gran escala» entre aficionados que se desató el martes en el estadio de Upton Park ha vuelto a poner en el punto de mira el fútbol británico y ha levantado la alarma de las autoridades ante el temor de una reparación del fenómeno ´hooligan´ en este deporte. «Cualquiera que piense que el vandalismo tiene algún tipo de cabida en el fútbol moderno sigue viviendo en la época de las cavernas», señaló hoy, vehemente, el ministro del Interior británico, Alan Johnson, quien tildó de «vergonzoso» el incidente.
Y no es para menos. El estadio del equipo londinense West Ham United parecía el martes por la noche, antes, durante y después de la disputa de la segunda ronda de la Copa de la Liga —popularmente conocida como Carling Cup— con el Millwall una verdadera batalla campal.