M. C.
La situación en el Villarreal es crítica, el nerviosismo se ha apoderado del vestuario y las dudas se ciernen sobre la cúpula directiva, que siempre ha mantenido una postura firme de confianza hacia el entrenador Ernesto Valverde, pero que empieza a tener dudas sobre la sintonía entre el técnico y sus jugadores, y sobre las posibilidades de revertir una situación que tiene al Villarreal como colista de la Liga BBVA después de siete jornadas disputadas.
La situación actual del submarino va más allá de la falta de suerte y de acierto a la hora de concretar las ocasiones. El equipo no domina el juego, no recupera el balón con facilidad y no tiene las ideas claras a la hora de manejar los partidos. Esto unido, a la desconfianza que empieza a haber en el vestuario hacia los métodos del ´Txingurri´ están cambiando la opinión de Roig y Llaneza sobre la continuidad del técnico. Hace apenas quince días, un peso pesado del vestuario como Marcos Senna manifestaba en SUPER, «adaptarnos a la ideas de Valverde nos está costando». Hay quien aboga ya dentro del club por rebobinar e intentar recuperar la puesta en escena de Pellegrini recurriendo a un técnico sudamericano.
Además, el vestuario empieza a transimitir síntomas claros de nerviosismo que se traducen en expulsiones, en insultos a los árbitros y en querer hacer cada uno la guerra por su cuenta, cuando lo que más se necesita es unidad. Pero cualquier decisión sobre el banquillo, no se producirá hasta que haya un sustituto de garantías. Se ha tanteado a Luis Aragonés y a Javier Irureta, pero de momento no hay una decisión definitiva.
La realidad es que el Villarreal encadena una racha de siete partidos sin ganar, circunstancia que no se producía desde hace más de una década, cuando el equipo descendió a Segunda División. Además, el equipo, con tres puntos de los veintiuno disputados, ocupa la última posición de la tabla en la que no había estado desde hace nueve años. En la actualidad, el equipo que dirige Valverde no conoce la victoria y su balance en las primeras siete jornadas es de cuatro derrotas y tres empates, con cinco goles a favor y diez en contra. Para encontrar una racha de partidos sin ganar más larga que la actual hay que remontarse a la temporada 98/99 cuando el conjunto dirigido por Irulegui acabó descendiendo.