R. MARÍN E I. ALGARRA
La ´operación renove´ que el Levante arrancó hace varias semanas ante la realidad de que 18 jugadores acaban contrato el próximo junio ha cogido velocidad y los nombres prioritarios en la lista de preferencias ya han pasado, junto a sus representantes, por los despachos de Quico Catalán y Manolo Salvador para comenzar la negociación. El martes fue el turno de Iborra, el miércoles el de Xisco Nadal y Pallardó y ayer el de Rubén Suárez.
Estos cuatro jugadores, parte de la columna vertebral, ya conocen las intenciones del club y viceversa. Son los primeros, aunque habrá más ofertas para renovar, ya que el club prácticamente se queda sin jugadores para el próximo curso y debido al buen rendimiento en líneas generales del grupo, que está dejando de ser un tapado en la pelea por el ascenso, son numerosos los futbolistas que entran en los planes deportivos de futuro.
Pese a que con anterioridad ya se habían establecido los primeros contactos, el club habló ayer vía telefónica con Manuel Jiménez, agente de Rubén. El asturiano pretende dos cursos más y su objetivo, cumplido, era hablar antes de Navidad. Su prioridad es quedarse y hay buena sintonía para lograrlo.
El miércoles fue AlbertoToldrá, agente de Pallardó y Xisco Nadal, quien visitó las oficinas. En el caso del primero, el club está al día de la letra pequeña de su contrato en el Getafe y aunque sabe que es difícil va a hacer lo posible para quedárselo en propiedad. El jugador está a gusto y pese a no querer precipitarse, ve con buenos ojos esta posibilidad, más todavía si el futuro pasa por el ascenso. El de Alaquás es una pieza clave en la medular y tiene en la juventud uno de sus grandes puntos a favor. Igual que Xisco Nadal, que pese a no haber comenzado el curso tan fino como lo acabó, continúa rindiendo a buen nivel y se confirma como un jugador rentable. Él también tiene una oferta encima de la mesa, pese a que por contrato renovaría automáticamente con el ascenso.
Sin embargo, la renovación que parece más caliente es la de Iborra. El club no quiere dejarlo escapar y más está explotando y rindiendo a un nivel notable en su nueva posición en la medular. La idea de los granotas es atar a su canterano con un contrato de larga de duración y en principio, tras el encuentro del pasado martes con su agente, Mario Parri, las dos partes parecen estar hablando el mismo idioma. De hecho sobre la mesa el lado del jugador ha llegado a un punto de encuentro en firmar por cuatro años. La negociación va por buen camino, pese a faltar todavía la fumata blanca en lo económico, pero todo apunta a que Iborra seguirá siendo una de las piedras angulares.
Lejos de estar parada, la dirección deportiva se ha puesto manos a la obra en su objetivo de prorrogar la exitosa plantilla de bajo coste con la que el Levante vuelve a soñar con el ascenso y en la que, curiosamente, esta temporada se ha reducido aún más el margen de error, ya que de todos los nuevos sólo Igor no está siendo un titular.