R. MARÍN E I. ALGARRA
El juez Fernando Presencia ha autorizado gravar el estadio Ciutat de Valencia, el mayor aval de la institución, con dos hipotecas a favor de La Caixa y Ruralcaja para garantizar la continuidad de un club que acaba de cumplir cien años. «Una decisión conveniente», según argumenta la administración concursal, para atender las necesidades periódicas de continuidad de la actividad empresarial de la entidad de Orriols y cuyo problema no está en si se puede pagar dentro de tres años, sino en evitar la liquidación en tres meses. Un cara o cruz con disparidad de opiniones.
¿Qué hipoteca el Levante? Según la documentación a la que ha tenido acceso SUPER «el bien titularidad del club sobre el cual se procederá al establecimiento de derecho real de garantía es un bien de naturaleza inmueble, en concreto la parcela urbana 1R, plano B2, destinado a servicio público estructural, en la que se encuentran las instalaciones deportivas del estadio del fútbol denominado Antonio Román, con su superficie 24.749,71 metros cuadrados y una edificabilidad total de 29.699,65 metros cuadrados de techo». Según la tasación del pasado 11 de febrero de 2008 realizada por la empresa CIVAL, el valor conjunto de la edificación del Ciutat de Valencia, —9.900.000 euros— más el solar —32.410.500 euros— es de 42.310.500 euros, una valoración del inmueble incorporada al informe concursal, muy por encima de los 14.620.054 que conforman el montante de las hipotéticas a favor de los grandes acreedores privilegiados del Levante y que servirán para pagar los créditos privilegiados a cambio de liberar los ingresos corrientes bloqueados o pignorados, que tenían al club de Orriols con el agua al cuello.
Dos perspectivas distintas
Esta decisión, que ha traído polémica dentro del juzgado, necesitó que la administración concursal (AC) tramitase una fundamentación al respecto en el propio juzgado ya que según recoge la Ley Concursal en su artículo 43.2 «hasta la aprobación judicial del convenio o la apertura de la liquidación, no se podrán enajenar o gravar los bienes y derechos que integran la masa activa sin autorización del juez». Sin embargo, esta posibilidad se contempla en otros artículos, como el 153.3, que sí establece la posibilidad de venta de los bienes antes de la liquidación. De hecho, la AC argumenta casos de otros concursos donde el mismo juzgado de lo mercantil número 2 también resolvió la venta de activos. Fue en el concurso de Llanera, donde está Vicente Andreu, con el doble objetivo de garantizar la conservación del activo y también de su valor. En este caso se procedió a la venta de una serie de fincas y el juez señaló en su auto que con una salida de activo de poco más de seis millones se conseguirá una reducción de pasivo de más del doble de dicha cantidad. Sin embargo, otras fuentes críticas con esta operación financiera aseguran que en el caso del Levante no es tanta la liberación de activo que se logra con estas hipotecas.
Según estiman los concursales con este acuerdo se ha conseguido que nadie vaya a dar un paso para perjudicar a la entidad, en referencia a que los bancos no vayan a tomar medidas. Ruralcaja tiene pendiente de cobro más de 10 millones de euros en créditos, mientras que el club dejó de pagar dos préstamos y una póliza a La Caixa.