AT. MADRID
CONRADO VALLE
Quique Sánchez Flores vuelve. Lo hace para sentarse en el banquillo del Atlético de Madrid, un club que vive en permanente estado de nervios. Tras las negociaciones mantenidas por Enrique Cerezo con Michael Laudrup (rechazada por el danés) y la tentativa por Luciano Spalleti (descartada por sus peticiones económicas), García Pitarch puso sobre la mesa el nombre de Quique Sánchez Flores, quien a última hora de ayer negociaba representado por Manuel García Quilón los pormenores del contrato. En principio, Quique verá hoy el partido ante el Mallorca en el Vicente Calderón y mañana será presentado, siendo su debut el próximo martes contra el Marbella en la Copa del Rey.
Quique, quien el pasado jueves —cuando tomó cuerpo la destitución de Abel Resinos— estaba en Valencia, y tras valorar los pros y contras de tomar las riendas de un club como el Atlético de Madrid, regresará tras dos años sin hacerlo a dirigir un equipo de la liga española. El ex entrenador del Valencia aterrizará en el Vicente Calderón acompañado de Fran Escribá, su mano derecha en el Getafe, Valencia y Benfica.
El nombre de Quique estaba vinculado al Atlético de Madrid desde hace varias semanas.
El técnico madrileño, en el paro tras dar por finiquitada su aventura en Portugal, había rechazado en los últimos meses ofertas del Betis y Olympiakos, amén de la de continuar en las filas del Benfica. Quique las había descartado porque dichos proyectos no le motivababan y prefería tomarse un año sabático, esperando también que el fútbol le deparara una oportunidad como la que ahora se le presenta. De hecho, en las últimas semanas, el técnico estaba atento a los posibles movimientos que pudieran haber en banquillos como el del Villarreal (en el que pese a la racha de resultados Fernando Roig continúa apostando por Ernesto Valverde) y el propio Atlético de Madrid, un proyecto deportivo que sí le motiva por la dimensión del club, aunque, como desearía todo técnico, coge un equipo hecho a medida de terceros. Eso sí, Quique aterrizará en un vestuario en el que hay varios jugadores que en algún instante de su carrera ha coincidido o, como el caso de Diego Forlán, ha deseado.
Entre viejos conocidos
En este sentido, Quique se reencontrará, entre otros, con un futbolista al que dirigió en su época en el Getafe y que durante dos años pidió como refuerzo para el Valencia, Pernía. Por fin dirigirá a Forlán, futbolista con quien mantuvo varias conversaciones teléfonicas en su día para convencerle que fichara por el Valencia; y con Reyes, con quien mantuvo una relación de amor y odio el pasado curso en el Benfica. También con jugadores por los que como entrenador del Valencia no apostó, pese a que estaban en la órbita del club, casos de Raúl García o Simao.
Quique coge un equipo que navega a la deriva desde principio de temporada, aunque no es menos cierto que tiene plantilla para cotas más altas y, además, juega la Liga de Campeones (competición en la que todo sea dicho necesita prácticamente ganar los tres partidos que le quedan para meterse en la siguiente ronda). El ex técnico del Valencia no tiene ni tiempo que perder ni margen de error, entre otros motivos porque le calendario que se le viene encima es de aupa. Porque tras debutar ante el Marbella en Copa, el Atlético visitará al Athletic de Bilbao, recibirá a Chelsea y Real Madrid, y después viajará a A Coruña. Tales partidos con un equipo que ocupa la 15ª posición en la Liga, con una sola victoria en siete partidos.