D. RODRÍGUEZ
—Lo está clavando. Primero se lesionó y ahora, como dijo el 18 de octubre, Cristiano continúa acumulando semanas de baja…
—Hasta ahora no me he equivocado en nada. De todas maneras, el tiempo que esté ahora de baja es lo de menos. Mi cliente —la mujer que me hizo el encargo— me pidió que retirase a Cristiano del fútbol y es lo que voy a hacer.
—No hay vuelta de hoja, ¿no?
—No. Me vengan con el dinero que me vengan, no voy a parar el proceso. La única que puede hacerlo es la clienta.
—Entonces, ¿qué está todavía por definir?
—Lo peor todavía no ha pasado. Respeto a gente que cree o que no cree en la magia negra, pero ya comenté que iba a dejarle los tobillos de cristal. Y así será, haga lo que haga y visite al médico que visite. Para eso le atravesé los dos tobillos a su muñeco en las tres sesiones que realicé, pero que nadie olvide que también atravesé la columna y las sienes.
—¿Qué quiere decir?
—Pues que cualquier día, igual Cristiano Ronaldo se resbala en la bañera o en los escalones y se hace daño de verdad.
—¿No le afecta para nada lo que le pueda pasar al jugador?
—No, porque es mi trabajo. Me da exactamente igual lo que le pase.
—¿De verdad? Entonces, ha escuchado en los informativos que la lesión se ha complicado y no ha sentido nada.
—Para mí, es como cualquier otra noticia. Además, yo ya avisé hace mucho tiempo. Hay causa y efecto, no es ninguna casualidad, como que ahora vayan a subir los impuestos para los extranjeros…
—¡Qué peligro tiene usted!
—No soy yo, sino la gente que me contrata.
—Por mucho que se haya hablado de Paris-Hilton, usted nunca ha desvelado quién pidió la magia negra para Cristiano. Al menos se podrá saber cuánto gana con esto, ¿no?
—30.000 euros. 15.000 al encargo del trabajo y otros tantos cuando acabe. Aunque la verdad es que cuando se lesionó Cristiano por primera vez, la clienta se puso en contacto conmigo para avisarme de que si lograba su propósito me llevaría un regalo extra.
—Decía antes que avisó con tiempo. Se refiere al fax que envió a Florentino Pérez el 26 de septiembre, cuatro días antes de que Cristiano se lesionase contra el Marsella, ¿no?
—Sí. Y en ese fax también avisaba a Florentino de que este es un reto que tengo contra él, que voy contra él. A ver quién puede más.
—¿Qué le ha hecho Florentino?
—Ya en 2003 me encargaron dos de sus directivos, que por mucho que se bajen los pantalones no están de acuerdo con él, que fuera contra Florentino en el idilio de Nuria Bermúdez con Beckham. Y no me hizo caso, así que la guerra no termina ahí.
—Explíquese, por favor.
—Pues que el Madrid ganará partidos, pero que mi objetivo es que Florentino pierda mucho dinero. De eso se trata.
—Me parece que ya está todo dicho. ¿Quiere añadir algo más?
—Sí. Quiero decirle a Joaquín Evangelista, el presidente del Sindicato de Jugadores Portugueses, que se deje de mandar cartas a Platini pidiendo respeto para Cristiano. Por lo que he leído, ese hombre dice que vale los 94 millones de euros porque es el mejor futbolista del mundo. ¿De verdad lo ha demostrado? En España, por lo menos, no. Aquí Cristiano no va a rentabilizar ni de lejos todo el dinero que costó.