RAFA MARÍN
El Levante ha vuelto a recurrir a Alejandro Escribano. Quico Catalán se reunió ayer con él en su despacho del Ciutat, aunque no fue su primera cita. Sobre la mesa, el proyecto urbanístico de futuro para el club en el caso de que la Fundación de nuevo cuño ´Cent Anys´ se confirme como la solución en Orriols.
Vinculado al Ayuntamiento, los movimientos de suelo en el Valencia y el boceto de estadio al mar de Villarroel, Escribano tuvo diversos encuentros a principios de año con López Lara y Edival, propietaria de los terrenos en la zona de Las Moreras sobre los que en teoría podría construirse el nuevo estadio cuando el antiguo estuviese recalificado.
Conocedor de los entresijos urbanísticos de la ciudad y respaldado por el aval político, Catalán tiene en este arquitecto un apoyo para preparar el plan de viabilidad de la Fundación, en la que está volcado en cuerpo y alma. El director general quiere tenerlo todo atado antes de acudir con él a las instituciones para solicitar una ayuda económica similar a la que tuvo el Valencia.
Pese a que entre bambalinas hay otras opciones que siguen cociéndose, aunque sin la certeza de que vayan a cristalizar, la alternativa de la Fundación ´Cent Anys´, que nada tiene que ver con aquella de Villarroel, está ganando mucha fuerza. De hecho, con la confirmación extraoficial de más de una decena de patronos institucionales, Quico ya le ha pasado los estatutos a ilustres granotas para tener su visto bueno.
Aunque algunos de los protagonistas defienden que no tiene nada que ver con el caso del Valencia, lo cierto es que la hoja de ruta es prácticamente calcada. El plan pasa por conseguir que las instituciones valencianas avalen un crédito con el que adquirir el control accionarial y que la Fundación se convierta en la nueva dueña del Levante. Según su valor nominal, el precio de la autocartera asciende a 5,6 ´kilos´, pese a que la administración concursal, en las negociaciones con interesados en la compra, solicitan prácticamente 10 para garantizar la continuidad del club y tapar agujeros.
Con los plazos legales de la concursal cumplidos, el Levante se juega de aquí a final de año su futuro como institución, un difícil panorama que sólo la marcha deportiva del equipo consigue disimular.