DAVID RODRÍGUEZ
Toda España estará esta tarde atenta a lo que ocurra en el Barcelona-Madrid. Hasta las salas de cine se han apuntado a un clásico que habrá que habrá que ver con las palomitas de maíz y la clasificación liguera en la mano, ya que el liderato, con permiso de Valencia y Sevilla, se pondrá en juego en el clásico. Un espectáculo con mayúsculas y con onces de auténtica gala por uno y otro bando, una vez que Messi, por mucho que Pep Guardiola intentase ayer mantener la incógnita, parece lo suficientemente recuperado para jugar.
El penúltimo entrenamiento culé —esta mañana hay previsto otro— sirvió para despejar la duda que tanto ha dado que hablar en los últimos días. El argentino se ejercitó a tope una semana después de producirse una lesión en el aductor izquierdo. Sus seis goles en otros tantos precedentes, por tanto, serán de nuevo la principal arma ofensiva de los locales. Ibrahimovic, también repuesto de un problema en los isquiotibiales, se sumará a su causa.
Ni un comedido Guardiola, que dijo que los suyos son capaces de ganar «con o sin Messi», ocultó la trascendencia de la cita. «No hay nada más importante que este partido», reconoció el técnico del Barcelona, que por ahora no ha perdido ni un punto en su feudo.
Tampoco podrá poner excusas Manuel Pellegrini en caso de derrota. Solo las molestias que sufre Albiol en la rodilla derecha podrían trastocar algo sus planes. La presencia del central de Vilamarxant no se decidirá hasta el último instante, todo lo contrario que en el caso de Cristiano. El gran reclamo del proyecto madridista regresará al once dos meses después tras probar sus sensaciones ante el Zúrich. Si sus compañeros todavía tienen en mente el 2-6 de abril en el Bernabéu, él intentará vengar la final de Champions que perdió en mayo con el Manchester United.
El entrenador chileno se mantendrá fiel a la filosofía que le ha llevado hasta el primer puesto pese a las críticas recibidas por el juego. «Vamos a atacar con nuestras armas. El Barça tiene que demostrar que juega mejor; no marcan más, ni van delante en la Liga BBVA o en Champions», afirmó Pellegrini, quien hará sitio al extremo portugués aún a costa de la racha goleadora de Higuaín. Con Benzemá y Kaká seguros, sólo una apuesta especialmente atacante de los merengues permitiría la continuidad del ´Pipita´ y sentaría en el banquillo a Marcelo.
Quien seguro que tiene un papel secundario de partido es Raúl. El capitán merengue será suplente en un clásico por primera vez en muchos años. Nada sorprendente si se tiene en cuenta que ya ha perdido protagonismo en las jornadas anteriores. Xabi Alonso y Lass Diarra tendrán la difícil papeleta de dar réplica a los Touré, Xavi, Iniesta y Alves. A Casillas y Valdés seguramente también les espere un rol importante en el esperado duelo.