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HEMEROTECA » |
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R. MARÍN Suena la alarma: el Levante tiene estrés. Entre la autoexigencia propia y la presión de fuera se ha bloqueado. Lo demostró ayer con un partido para el diván, el peor de la temporada. Es como si la meta del ascenso le hubiese pegado un mal viaje. Nada grave todavía, pero mal tratado puede haber riesgo de depresión. Ante el Recreativo enseñó su lado negro: irascible, discutidor, negado. Funcionando a impulsos. Ni siquiera el éxito de rescatar un punto perdido le suavizó la cara. El equipo salió al campo congestionado y lo abandonó con mal rollo.
Autoeclipsado para desarrollar cualquier propuesta de juego, sólo fue capaz de meterse en el partido a balón parado. El juego directo era la única salida y por ahí fue precisamente por donde maquiavélicamente Luis alteró el resultado desde el banquillo sacando a Igor para dejarlo de poste. Atornillado en el segundo palo, y aprovechando que el Recreativo no corrigió posiciones cuando con una ceja reventada Poli, el lateral zurdo, estaba siendo atendido, el luso-brasileño acomodó la cabeza para marcar a placer tras el enésimo saque de esquina. Era un empate caído del cielo.
Porque a esas alturas lo normal habría sido estar muerto con un 0-3. Ballesteros había sacado un balón sobre la línea y cortado un contragolpe como último hombre que apestaba a red. Y es que los de Agné encontraban autopistas. Marcaron pronto, en un renuncio de Héctor Rodas, que hace muchas cosas bien pero que cuando falla lo hace con estrépito,como contra el Hércules. Pablo Sánchez aprovechó el costurazo en la zaga para batir a Manu.
El Levante no tuvo inercia ni con su propio gol. No volvió a disparar y terminó el partido encerrado, escupiendo balones atrás. Ya ni Rubén, el único que le dio criterio al balón, era una válvula de escape. Con Pallardo fuera de onda, Iborra fallón, Xisco ausente y Juanlu entorpecido, el asturiano se hartó de predicar en el desierto. Mérito suyo fue, al menos, una sensación de querer y no poder en ataque. Porque peligro real no hubo. Lo chutó todo y el balón casi siempre cogió portería. De lo poco bueno junto a Sergio Ballesteros, el verdadero artífice de que el Ciutat continúe siendo un fortín invicto.
Asomarse al ascenso ha tenido un efecto contraproducente para el Levante, que más allá del agujero negro de ayer, que puede no ser grave si se corrige el próximo sábado, en las últimas jornadas ha ido atenazándose hasta el punto de hacerse un aspirante espeso. Perder comba en la clasificación, que continúa apretada por arriba y por abajo, puede ser lo de menos a estas alturas, pero no lo es la pérdida de brío y el punto de inflexión negativo que se le adivina al equipo sobre el césped. Empequeñecido de aspirante a equipo de mitad de tabla, el objetivo ahora para Luis García es que nadie se coja la baja.
- Ficha técnica:
1 - LEVANTE: Manu, Cerra, Héctor Rodas, Ballesteros, Dani Carril, Xisco Muñoz (Miguel Pérez, m.56), Pallardó (Jorge Pina, m.62), Iborra, Juanlu, Rubén y Javi Guerra (Igor de Souza, m.70),
1 - RECREATIVO: Guaita, Córcoles (Peña, m.56), Troest, Mora, Poli, Carmona (Aitor, m.62), Jesús Vázquez, Javi Fuego, Álvaro, Pablo Sánchez (Sánchez, m.71) y Adrián Colunga.
Goles: 0-1, m. 14: Pablo Sánchez. 1-1, m.76: Igor
Árbitro: Pino Zamorano (colegio castellano-manchego). Amonestó por parte del Levante a Juanlu, Dani Carril, Ballesteros, Cerra y Jorge Pina. Por parte del Recreativo vieron cartulina amarilla Javi Fuego, Poli, Álvaro.
Incidencias: partido disputado en el estadio 'Ciutat de València' ante 5.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.
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