D. RODRÍGUEZ
Al madridismo, más que mandar mensajes de apoyo al futbolista —como los que ayer presidían la página web oficial del club—, lo que ahora realmente le importa es saber qué deparará el futuro inmediato sin Pepe. Principalmente, porque ha acabado llorando cada una de las ausencias previas del portugués. El conjunto capitalino sufre tal síndrome de abstinencia cuando se queda sin el central, quien en Mestalla dijo adiós a la temporada al romperse el ligamento cruzado anterior de su pierna derecha, que se convierte en un rival accesible y triplica su porcentaje de derrotas.
El ´Alcorconazo´ es el último y principal ejemplo de la ascendencia que el internacional luso tiene sobre el rendimiento colectivo. El del famoso 4-0 de Copa fue el único encuentro del curso en el que se quedó fuera de la alineación de Manuel Pellegrini por decisión técnica. Los otro cuatro, al principio de la Liga BBVA, fueron como consecuencia de la sanción que arrastraba tras la agresión a Casquero de finales de la 08/09.
Tan cierto es que los madridistas ganaron los compromisos de principio de curso sin Pepe, como, así lo indican los números, que en el resto de ocasiones en las que han tenido que prescindir de sus servicios han caido en la más absoluta mediocridad. Desde que llegó a la entidad que preside Florentino Pérez en el verano de 2007, Pepe ha disputado 55 partidos ligueros y ha sumado 45 victorias, por solo cuatro empates y seis derrotas. Los 35 restantes, por contra, han dejado un saldo de 18 triunfos capitalinos, cuatro tablas y hasta 13 tropiezos. La proporción es clara. El Madrid pierde con Pepe uno de cada nueve partidos; sin él, uno de cada tres.
Aparte de que las estadísticas remarquen que es casi imposible encontrar un recambio del mismo nivel del luso —los merengues sólo habrían sumado 58 puntos en una hipotética campaña sin él—, en el conjunto capitalino temen que su lesión también se deje notar en el rendimiento del resto de la defensa. Ésta corre el riesgo de quedarse sin un líder natural, ya que Albiol carece de los galones necesarios, Metzelder tenía un pie fuera del equipo antes del percance de Mestalla y Sergio Ramos lleva años jugando de lateral derecho.
Lo que Pepe no oculta es que no va a «vivir presionado» para acortar su recuperación. Sólo piensa en una puesta a punto «completa», que los médicos no creen posible antes de los cinco o seis meses, por mucho que corra peligro su presencia en el Mundial. Henrique Jones, galeno de su combinado nacional, afirmó ayer públicamente que «es pronto para saber» cuando estará el central a tope.