J. E. C.
El Zaragoza del debutante José Aurelio Gay salió con un atrevido 4-3-3, y lo ha pagado rápido. A los dos minutos de juego, un buen pase largo de Marcelo sobre Higuaín, que le gana la espalda a los centrales, sirve para que el argentino inaugure el marcador con un potente y colocado zurdazo.
El conjunto maño, lejos de reaccionar, quedó como anestesiado por culpa de este gol, y se empeñó en facilitarle las cosas al conjunto blanco, al que le bastó con dominar y tocar con cierto criterio para aumentar las distancias de un modo considerable ya antes del descanso. Esta vez, fue Van der Vaart el ejecutor con dos goles prácticamente consecutivos que han colocado el 3-0 en el marcador.
No se conformó el Madrid con esta ventaja y siguió jugando igual. Como quiera que el Zaragoza no daba señales del vida, a nadie le extraño que llegará el cuarto, obra nuevamente del argentino Higuaín. Con este marcador, los equipos se irían al túnel de vestuarios.
No cambio para nada la tónica en el segundo tiempo. El Zaragoza continuaba empeñado en facilitarle las cosas al conjunto blanco, que siguió al lo suyo. Cristiano Ronaldo anotó su golito (llevaba tiempo buscándolo) en otra acción que retrató a la defensa. Y es que, en el área pequeña, el portugués tuvo tiempo de pararse el balón, pensar y alojar el esférico lejos del alcance de López Vallejo.
El partido no tenía ya historia, con lo que la última media hora sobró. Los pupilos de Gay buscaron, sin ninguna convicción, el llamado gol del honor, pero Casillas fue un espectador más. Lo único reseñable del tramo final del partido fue el 6-0, obra del francés Benzema en el minuto 71. Ni lo celebró.
Al final, la parroquia blanca se marchó, por fin, contenta con su equipo gracias a una goleada que deja en una situación más que delicada al Zaragoza, que dio una paupérrima imagen.