R. MARÍN
Hay una cuestión política detrás de que la RFEF no reconozca la oficialidad de la Copa de la República. El pasado lunes Ángel María Villar volvió a remitirse a la votación mayoritaria en la Asamblea por la cual se negó el reconocimiento. Sin embargo, el organismo que redactó el informe que deslegitima el título granota estuvo guiado por alguien que fue falangista hasta su muerte, Félix Martialay, ex director de los diarios ultraderechistas ´El Alcázar´ y ´La Nación´. Así lo sostiene el periodista valenciano José Ricardo March, quien en ´Historia del Llevant UD´ desgrana científicamente los motivos por los que la Copa del 37 debe ser reconocida oficialmente: «¿Cómo un historiador de cámara del franquismo va a validar un título republicano?».
La Asamblea de la RFEF rechazó la oficialidad basándose en un informe de la CIHEFE, un organismo no oficial que tuvo en Martialay, «un falangista convencido y destacado» a uno de sus máximos responsables como vicepresidente. «Fue autor intelectual de libros justificatorios sobre el fútbol en el franquismo», cuenta March, quien desmonta con su trabajo la teoría oficialista. «Por entonces la Federación tuvo que salir pitando de un Madrid sitiado en plena contienda. Se suspendieron las competiciones oficiales, pero de modo condicionado, debido a que la prensa de la época informa de una desconcentración en favor de las federaciones territoriales por dos motivos básicos: por una parte la imposibilidad de celebrar un campeonato en todo el territorio porque no podían desplazarse y el segundo por la propia naturaleza federal del gobierno republicano».
Sin embargo, el aspecto definitivo por el cual, según March, la Copa de la España libre es legal y debería ser reconocida como tal es que en el 37 el mundo del fútbol se refería a ella, sin distinción, como la Copa de España que se empezó a jugar en 1902. «La CIHEFE se excusa en el tema organizativo, inusual porque sólo juegan cuatro equipos, pero es que no se podía más. En las primeras ediciones de la Copa también participaban pocos. Lo que hicieron las autoridades de la época fue tener un mes más de fútbol. Querían que la gente de la retaguardia se distrajera con más partidos».
El informe de CIHEFE trata de deslegitimar o incluso «demonizar» la Copa granota, aunque con sus argumentos en la mano «debería ocurrir lo mismo con la Copa del Generalísimo del 39», organizada por el aparato político franquista. «Uno de los grandes ´peros´ que le pone al Levante es que el torneo se organizaba de manera política, pero la prensa informa de que la Copa del 39 fue explícitamente donada por Franco. La primera edición excluyó a todos los equipos de la ´zona roja' y además la jugaron equipos militares cuando las ordenanzas de la FIFA prohíben que en competiciones oficiales participen conjuntos creados a propósito contra otros que sí estaban federados». Curiosamente, al igual que el Levante, el Racing Ferrol también alineó a jugadores que tenían ficha con otros clubes.
El próximo febrero, cuando Villar se ha comprometido a volverse a ver con el Levante, habrá otra oportunidad para sacar el tema. A la vista de los acontecimientos, sin embargo, a la entidad levantinista le quedan ya escasas esperanzas de restañar una injusticia histórica.