R. MARÍN
"Eso ya lo decidió la Asamblea de la RFEF en su momento". No dejó ni que acabara la pregunta. Rotundo y algo áspero, fue así como Ángel María Villar volvió a enterrar la aspiración del Levante UD sobre la Copa de la República no reconocida de 1937. El presidente Quico Catalán, que estuvo conversando con él, tenía previsto poner el tema encima de la mesa, pero el mandatario federativo se negó a reabrir un debate muerto en Madrid pero que sigue vivito y coleando en Orriols.
La Asamblea de la RFEF, con 132 votos en contra, ninguno a favor y las abstenciones de Valencia y Villarreal, rechazó el reconocimiento de la Copa de la República porque «las competiciones oficiales fueron suspendidas durante la Guerra Civil por la RFEF, por lo que el título no tiene validez».
Según el estudio que encargó en su momento, la RFEF defiende que este trofeo no recibió el reconocimiento oficial de la Federación, a la que considera la única entidad con competencia para otorgarla en aquella fecha. Según su teoría, fue organizada por iniciativa del entonces presidente del Valencia, Rodríguez Tortajada, quien invitó a los rivales y habría solicitado el patrocinio de la competición «amistosa» por la República para respaldar el proyecto. Destaca que no había comité de competición, los árbitros eran designados por las territoriales donde se disputaban los partidos y los jugadores se alineaban sin fichas.
De hecho incide en que el Levante alineó a lo largo de la competición hasta a cinco jugadores que no le pertenecían. Por tanto, su conclusión es que desde el punto de vista del rigor histórico la ´Copa España libre´ fue un torneo amistoso organizado por iniciativa del presidente del Valencia.
Sin embargo, la RFEF sí computa a efectos de reconocimiento oficial, historia y estadística la Copa del Generalísimo del 39. En 2007 el Congreso aprobó una proposición no de ley por la que se instaba a la RFEF a reconocer como oficiales los resultados de las competiciones deportivas de 1937, ya que la dictadura eliminó del historial de los clubes afectados los trofeos ganados en el bando republicano.