R. MARÍN
Ocho puestos escalados en sólo cinco jornadas, un fichaje que sale a gol por partido y otro que ha tocado la fibra sensible de la afición, pleno de seis puntos, salto de calidad y cotización disparada. Lo que eran nubarrones son ahora motivos para la ilusión. Tanto que, con el equipo cuarto, el discurso vuelve a cambiar dos meses después: el ascenso ya no es una palabra tabú.
Y eso que Luis García prometió que no volvería a mentar la bicha cuando a principios de diciembre, en plena depresión nerviosa, habló de «rebajar» el discurso. «A lo mejor estoy presionando a los jugadores demasiado y es una equivocación. Llevo tres o cuatro partidos metiendo esa presión y he visto al equipo muy atenazado», se lamentó. «No voy a hablar ni una vez más de ascenso. Al menos hasta que no queden diez jornadas».
Promesa que no ha incumplido en sentido estricto, ya que el discurso es llegar a marzo con opciones de lanzarse a tumba abierta a por la tercera plaza. Sin embargo, por suerte poco a poco ha ido mirando el futuro con más optimismo. De hecho fue el auténtico impulsor intelectual para los fichajes, ya que no quería renunciar a nada.
Tras la gesta en Cádiz, como si el ánimo del Levante describiese una uve, volvió a subir el listón. «A partir de ahora hay que ser muy ambiciosos y poner toda la carne en el asador», pedía. Habló de hacer del Ciutat un fortín y de mantener la regularidad hasta mediados de marzo para confirmarse sin tapujos como candidato al ascenso. «Si seguimos así vamos a tener posibilidades de ser terceros», dice.
El Levante empezó el año mirando hacia abajo, pero está invicto en 2010. Tocó fondo y ha sabido rehacerse en sensaciones y fluidez. Una remontada que arrancó en Vallecas. «El equipo tiene corazón y se ha levantado después de caer», decía entonces Luis sobre el punto de apoyo. El equipo echó el cerrojo y ganó sufriendo al Irún en «el partido más importante del año» para revertir la tendencia. Lo peor había pasado. Atrás quedaba el mensaje con carga de profundidad cuando las derrotas ante Albacete y Cartagena: «Le voy a trasladar a los jugadores si el puesto que ocupamos es que el merecemos».
Desde entonces el Levante sólo ha dado motivos para volver a entrar al trapo con el objetivo del ascenso. Se insinuó tras el 1-0 al Betis y empezó a coger forma tras la eufórica victoria ante el Villarreal B en el descuento, cuando se insistió en hacer «una segunda vuelta perfecta» para tener opciones. De momento, seis puntos de seis en la segunda vuelta. Por buen camino.