D. RODRÍGUEZ
Cristiano Ronaldo debería escuchar atentamente los consejos que le da una voz autorizada en esto del fútbol, como es Enzo Francescoli. Solo así evitará en el futuro que una ciudad entera se levante en armas contra él, como ha sucedido con Valladolid tras la visita merengue, por sus protestas y gestos despectivos. «Es bastante grande para defenderse solo. Creo que no es necesario proteger a los cracks; son cosas de este deporte —en alusión a la dureza con la que se emplearon los defensas pucelanos con el extremo luso— y ya lleva mucho tiempo jugando para no entrar en complicaciones», aseguraba ayer el ex futbolista uruguayo, más cerca de la línea argumental de Onésimo, Nivaldo y compañía que la del madridista y su entorno.
Casi nadie discute que los blanquivioletas —solo lo hace su presidente, Carlos Suárez, quien achaca las heridas del internacional portugués a anteriores partidos— se mostraron excesivamente agresivos con él. Pero de ahí a que se pase el partido quejándose y faltando el respeto al rival y a los asistentes va un trecho. El técnico del conjunto castellano, no en vano, se encendió por el comportamiento que tuvo ´CR´ a lo largo del partido. «Lo suyo es de juzgado de guardia. No se puede jugar con el sentimiento de tanta gente. Hay dos tipos de clases. Una de ellas es el talento; la otra, la educación, que no entrena», resaltó Onésimo horas después del duelo, del que no olvida el momento en el que el luso mandó callar a su banquillo.
Nivaldo, principal inculpado por sus quejas, se encargó ayer de recordar que «Cristiano fue muy provocador durante todo el partido». En la misma línea se movió el discurso de su compañero en la zaga vallisoletana, César Arzo, quedestacó que «solo por ser quien es se cree que tiene derecho a insultar a los rivales». «Parece que se ríe de ti en tu propia casa», afirmó el villarrealense.
El luso no se conformó con hacer ver a su entrenador, Manuel Pellegrini, que le estaban «dando por todos los lados». Después de esa afirmación, que se produjo justo después del 0-2, el madridista llegó a dirigirse al asistente de tribuna de Mejuto González para llamarle «hijo de p...», tal y como captaron las cámaras de televisión presentes en el Nuevo Zorrilla.
Son sus compañeros y los dirigentes merengues los únicos que defienden a capa y espada la actitud de Cristiano. Éstos se quedan con la dureza empleada por los futbolistas del Valladolid. «Tiene valentía y personalidad; además, es difícil hacerle daño por su fortaleza. Es capaz de soportar eso y más», proclamaba, también con tono altivo, Jorge Valdano —director general del club capitalino— nada más acabar el duelo.