R. MARÍN
Entre actos oficiales falleros y del Centenario, mascletàs y saraos varios, el Levante se juega el ascenso. Casi nada. De eso habla la conjura de puertas para adentro, de dar un vuelco a la Liga en Anoeta, de gestionar la presión cuando se puede hacer historia, de jugar en un estadio que según los informes del ´infiltrado´ Gorka Larrea estará a reventar. En Orriols sólo se piensa en ascender. Con más o menos obligación, pero el objetivo está claro y el grupo lo asume. Ayer lo destacaban tanto Luis García como los cuatro capitanes elegidos a medias entre el entrenador y el vestuario: Ballesteros, Xisco Nadal, Samuel y Robusté. Todos están de acuerdo en que «el Levante está preparado mentalmente» para este gran reto.
La Real Sociedad es el mejor local. En casa sólo ha cedido tres empates y una derrota en condiciones peculiares. Por su parte, el Levante lleva en 2010 una tendencia imparable al alza, aunque patina a domicilio. Sin embargo, las sensaciones que emite son positivas, tal y como decía Luis. «Al equipo lo veo más maduro y más hecho», opina el técnico, que ha comenzado estos últimos días con la labor psicológica de mentalizar a los jugadores de la importancia de lo que hay en juego, pero sin atenazarlos. Precisamente la campaña pasada la flojera en los momentos cruciales fue una lacra que según el míster se ha superado: «El equipo ha madurado muchísimo en esa faceta. Antes gestionaba mal la presión, se sentía incómodo. Ahora ha dado un paso importante y está preparado mentalmente, pero lo quiero ver en un partido de estos, con el campo a reventar. Si responde, estamos preparados para pelear por subir. Ya hemos hablado sobre eso y pienso que estamos preparados».
De lo que no tiene duda Luis es de que «la plantilla va a salir al máximo» y de que «si ganamos le damos un vuelco a la Liga porque nos metemos seis equipos en la lucha. Que haya más gente arriba, que haya lío, nos favorece, para poder pescar en río revuelto. Hasta el Villarreal, aunque no puede ascender, va a dar guerra». Sobre los rivales, no le sorprende que el Betis se haya reenganchado sino que granotas y verdiblancos estén igualados a puntos porque «nosotros estuvimos a sólo tres del descenso».
Otra de las voces autorizadas, la de Ballesteros, que a la postre es el primer capitán en el campo, mantiene el discurso ambicioso por el que ha destacado siempre, aunque restando en la medida de lo posible las dosis de angustia «Vamos a Anoeta sin nada que perder. Ellos son los líderes y los que tienen la obligación de subir porque han hablado todo el año de ascenso. Nosotros no tenemos la obligación, sino la ilusión. Presión, ninguna».