GAUDEN VILLAS
Se presagiaba noche grande en Barcelona. Hacía mucho que el Barcelona no se veía en un aprieto tan serio y la ciudad entera acudió al auxilio del equipo. Durante el día, los repartidores conducían sus furgonetas vestidos de azulgrana y en muchos kioscos se vendían banderas y bufandas con el himno del Barça sonando como reclamo. El ambiente olía a remontada, pero faltaba lo más importante: que los jugadores no fallasen, que volviera la magia y el espectáculo que sólo a cuentagotas se había visto esta temporada.
Guardiola se declaró tranquilo antes del envite, pero sorprendió a todo el mundo con una defensa inusitada que delegaba en Milito el lateral izquierdo. Nadie creyó en esa aventura, empezando por el propio jugador, que nunca encontró su lugar. Frente a la excentricidad del entrenador barcelonista, Mourinho se mantuvo fiel a su 4-3-3. Sin concesiones. No habían transcurrido diez minutos de partido y el Camp Nou ya era consciente de que algo no funcionaba. El equipo masticaba el balón una y otra vez, pero era incapaz de hacerlo llegar al área de Julio César. La distancia entre Xavi e Ibrahimovic, primer síntoma de cómo van las cosas, fue siempre excesiva. El Inter llenaba todos los espacios por los que suele transitar el medio campo del Barça impidiendo la transición rápida. Ni siquiera le hacía falta presionar la salida del balón —Guardiola intentó remediar esa circunstancia situando a Touré junto a Piqué— para desarticular el juego ofensivo azulgrana, que parecía incapaz de avanzar un solo metro en territorio peligroso.
Al filo de la media hora, un regalo arbitral (otro más) vino en socorro de los de Guardiola. Motta protege su carrera con el brazo ante Busquets, que se derrumba como víctima de un infarto cerebral. El Camp Nou rugió en señal de triunfo. Poco después, llegó el primer disparo entre los tres palos de los locales. Fue Messi y respondió Julio César con una mano salvadora. Pudo ser un punto de inflexión. Pero no lo fue. En el último cuarto de hora de la primera parte, el Barcelona no volvió a inquietar la meta contraria. El equipo se fue a vestuarios con un 78 por ciento de posesión, pero con un solo chute bien dirigido. Pero había tiempo de reengancharse al partido.
En la segunda parte, Maxwell volvió a su sitio, pero el equipo siguió igual de espeso. Mourinho no movió un músculo ante la situación de inferioridad, ni siquiera realizó cambio alguno. Eto´o y Diego Milito se bastaban para contrarrestar a los carrileros azulgranas, que nunca llegaron a la línea de fondo. El panorama era descorazonador. Guardiola miró al banquillo y echó mano de Bojan i Jeffren, descartado definitivamente Henry para cualquier empresa mayor. Ibrahimovic, desesperante hasta el paroxismo, se retiró entre murmullos. Pero todo siguió igual. Sólo Piqué, que demostró un nivel muy superior de energía al resto de sus compañeros, puso algo de emoción a diez minutos del final. En vano. No fue la noche del Barça, que no pudo esta vez subirse en los hombros de un Messi que caminó más que corrió por todo el frente de ataque del Barça sin rastro de su chispa habitual, como si algo pesara demasiado en su cabeza.
Se despide, pues el Barça, de una Liga de Campeones que se le accidentó desde la primera fase. Contra el Inter, habría necesitado uno de los seis o siete —siendo generosos— partidos brillantes que ha realizado esta temporada, pero el resuello sólo le dio para el nivel medio que nos ha ofrecido últimamente. Con eso, le basta para pasearse por España, pero no para reeditar su titulo europeo.
- Ficha técnica:
1 - FC Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Touré, Milito (Maxwell, m.46); Xavi, Busquets (Jeffren, m.63), Keita, Messi, Ibrahimovic (Bojan, m.63) y Pedro.
0 - Inter: Julio César; Maicon, Lucio, Samuel, Zanetti; Cambiasso, Motta; Chivu, Sneijder (Muntari, m.66), Eto'o (Mariga, m.86); y Milito (Córdoba, m.81).
Árbitro: Frank de Bleeckere (BEL). Mostró cartulina amarilla a Motta (m.10), Pedro (m.27), Julio César (m.35), Chivu (m.43), Lucio (m.83) y a Muntari (m.83). Expulsó por doble amonestación a Motta (m.28).
Gol: 1-0, m.84: Piqué.
Incidencias: 96.214 espectadores llenaron prácticamente las gradas del Camp Nou en el partido de vuelta correspondiente a las semifinales de la Liga de Campeones.