R. M.
Pasan las jornadas y no es que se caiga sino que, al revés, el Levante se mantiene incontestable arriba y la presión es para sus rivales por el ascenso. El único que le aguanta el tipo es el Cartagena, que remontó al Numancia, pero los demás empiezan incluso a descartarse. Cada vez son menos en la pelea. El todopoderoso Betis se ha quedado a seis puntos, a siete un frenado Elche y a nueve el Numancia. Habrá que ver cómo lleva la presión el Hércules, que salvo el espejismo del Salamanca no da pie con bola, pero que no se descuelga del todo.
Recibimiento en el aeropuerto
Los granotas disfrutarán hoy de otro día de descanso, ya que no será hasta mañana cuando retomen los entrenamientos en una semana en la que de cara a la visita del Albacete el próximo sábado todavía resuena la polémica de Huelva. De hecho, hay argumentos para que se recurra la expulsión de Iborra tras escuchar las declaraciones de Jerónimo Barrales, recreativista expulsado: «Mi expulsión más que nada la provocan los jugadores del Levante gritándole al árbitro y pidiéndole porque sabían que tenía amarilla. El árbitro se puso un poco nervioso, se dejó llevar y me expulsó. Después, cuando se dio cuenta de que era demasiado lo que había hecho tuvo que compensar y le echó uno (Iborra) al Levante. O sea que, como dije anteriormente, se le fue de las manos».
Que el levantinismo está empezando a despertar del letargo ya se demostró en el último partido en el Ciutat contra el Hércules y volvió a evidenciarse el sábado, ya que pese a ser pocos los que se desplazaron la ilusión hizo mella entre los que siguieron el partido por la televisión y unos cuantos se acercaron a recibir al equipo, que llegaba a Valencia a eso de la medianoche.