EIBAR / D. V.
El fútbol se ha empeñado en castigar al Alcoyano. Tres promociones fallidas. Ayer se repitió la historia en Ipurua. El Eibar, rácano a más no poder, y un descalabro arbitral fueron los obstáculos de un Alcoyano superior. Los de Paco López merecieron marcar en la segunda mitad, su insistencia se quedó sin recompensa. A los cinco minutos llegó la jugada fatídica que terminó con el penalti transformados por Sutil. A renglón seguido Arruabarrena se plantó sólo ante Maestro, que le paró su disparo evitando la sentencia.
A vuelta de vestuarios pudo llegar el empate con un tiro de Víctor Curto que sacó bajo palos un zaguero. Después Zigor envió a córner un cabezazo de Pallarés. El colegiado emergió como protagonista al anular un tanto a Víctor Curto, de cabeza, por riguroso fuera de juego. Una jugada clave. Después llegaron las pérdidas de tiempo del Eibar, la ocasión de Diego Jiménez y el segundo gol de Sutil.