PEPE RODRÍGUEZ/ EFE
El hilo que separa la tristeza de la alegría es muy fino. El último latigazo del ´Cid´ fue colosal. Su despedida del mundo del balompié resultó apoteósica después de un mes de calvario. Su gol en la prolongación vale un ascenso. Una rotura fibrilar le mantenía fuera de combate, pero rendirse es una palabra que no existe en el diccionario del delantero. Quería aportar su granito de arena y apretó para participar unos minutos en La Roda —fue infiltrado por el doctor Candel—. Su ilusión antes del adiós era la de dejar en Segunda B al equipo de su tierra. El sueño se hizo realidad.
Ha sido una película de terror, pero que terminó con final feliz.
—Más no se puede pedir, así uno se puede jubilar tranquilo. Estaba mal por la lesión que arrastraba, tenía una rotura de cuatro centímetros y medio, con riesgo de romperme. Entré al terreno de juego y en el primer remate de cabeza me lesioné. No me podía mover, me quedé por el área por si llegaba algún balón y por suerte acerté en la jugada del gol.
—¿Cómo fue la jugada que ha dado el ascenso a Segunda División B?
—Fue un centro desde la izquierda, que lo rechazó mal el portero. Y el balón se quedó suelto para que rematara. Fue justo, estábamos apretando, aunque con más corazón que cabeza.
—¿Temió lo peor tras el 1-0?
—Habían nervios, el equipo no controlaba el centro del campo y éramos incapaces de dar dos pases seguidos. Luego, tras el gol, apretamos y por suerte marcamos.
—¿Como ha sido el post-partido?
—Muy bonito todo, está siendo increíble. Estuvimos cantando y la gente se tiró a la calle, fiesta a lo grande. Lo celebramos en un pub de la playa, allí lo teníamos todo pagado. Este ascenso da alegría y motivación, el apoyo de la afición ayuda para seguir trabajando.
—37 años en el mundo del fútbol dan para mucho.
—He pasado por grandes momentos, disputando promociones de ascenso con Alcoyano y Alicante. Dos ascensos con el Gandía y uno con el Castellón a Segunda. No me pudo quejar de cómo me han ido las cosas.
—¿Cuál es el momento más bonito de etapa como jugador?
—El gol ante La Roda es el más especial de toda mi carrera, por el momento en que se dio, lo que significa para el club....se reunieron todos los condicionantes. Me recuerda a aquel que marqué con el Alicante en campo de la Ponferradina en la prolongación. Pero lamentablemente aquel gol no sirvió, dado que en la vuelta perdimos en una jugaba lamentable. Ascender con el equipo de mi pueblo es muy especial, y las 600 personas que nos apoyaron se lo merecen.
—¿Pensaba cuando llegó que su equipo del alma podría ascender?
—Era complicado, pero siempre tienes sueños. Llegué con la intención de dejar al club en el lugar que se merece y lo he cumplido, aunque ni en mis mejores sueños podía imaginar esto.
—Marcos abandona el fútbol. ¿Cuál es su futuro más inmediato?
—Está aquí. He firmado por dos años como director deportivo. Me saqué el curso hace tiempo, empezaré a trabajaré aquí. Es una tarea que me gusta, aunque también tengo otros proyectos. Rápidamente me reuniré con la junta, pensando ya en el futuro en Segunda B. Hay que ponerse ya.
Gandía festeja el regreso a Segunda B
La ciudad de Gandía festejó el regreso de su equipo a Segunda División B tras nueve años de ausencia en esta categoría, con un ascenso logrado en La Roda gracias a un gol logrado por Marcos Estruch en tiempo de prolongación del encuentro.
Tras un almuerzo auspiciado por el ayuntamiento, el equipo ha iniciado un recorrido por la ciudad y se ha detenido en la Colegiata donde ha ofrecido un ramo de flores en señal de agradecimiento y posteriormente ha asistido a una recepción en el ayuntamiento ofrecida por el alcalde José Manuel Orengo.
Ahora el club va a empezar a planificar su futuro, tras resolver situaciones puntuales de la actual temporada, entre las que se encuentra la vinculación al club del ex jugador Marcos Estruch y la posibilidad de que el técnico, Toni Seligrat, continúe en la entidad.
El club también tiene pendiente estudiar su relación con el ayuntamiento y las posibilidades económicas del consistorio para apoyar a la entidad en una categoría en la que las exigencias de la competición son mayores.