R. MARÍN
El técnico granota estuvo en su papel tras el 3-5. Mientras los jugadores brincaban y cantaban en el vestuario para festejar el importantísimo triunfo, él salió a rueda de prensa y pidió calma de cara a las cuatro jornadas que quedan. «Tengo que pararles los pies, tengo que poner tranquilidad, porque la mayoría de la plantilla es muy joven», aseguraba Luis García, satisfecho con el resultado y por el rendimiento del equipo durante gran parte del encuentro, pero enfadado por unos diez minutos finales «desastrosos» y preocupado por un posible exceso de euforia. «Las cosas se celebran solo si se consiguen; sino, el tortazo puede ser muy grande», avisaba el madrileño.
Dijo el entrenador que «lo que más» le enorgullece «es haber recuperado la ilusión de la afición». Por eso, está seguro que el próximo sábado, ante el Rayo Vallecano, el Ciutat de Valencia «contará con la mejor entrada en mucho tiempo». «No hay que hacer cuentas. Solo pensar en el rival que viene; pensábamos que íbamos a ganar al Albacete hace una semana y apenas empatamos».
Luis García felicitó al Cartagena «por su lucha excepcional» e hizo un análisis del encuentro por partes. «Hasta el 1-1 ha estado igualado. A partir de ahí nos han desbordado; nos hemos ido abajo de forma preocupante. Pero luego ha llegado la jugada clave, que ha sido su expulsión; en la segunda parte hemos hecho un partidazo, de un nivel realmente increíble, hasta los últimos ocho minutos. En el tramo final creía que nos ganaban el gol-average».
Otro aspecto abordado por el madrileño fue la polémica que se generó a la vuelta del descanso. El técnico granota llegó a pedir a sus pupilos que volvieran a vestuarios tras comprobar como se había regado solo la portería que iba a defender Reina. Así lo justificó: «Creía que lo habían hecho adrede y pedí al árbitro que también regaran su área. Pero él me dijo que no podía hacer nada y que lo pondría en el acta —como luego ocurriría— porque era una falta grave. De todas maneras su delegado me aseguró que fue un fallo y le creo».