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EFE El Levante ha conseguido en una vuelta de la competición pasar de la duodécima posición y estar más cerca del descenso que del ascenso, a ser un firme candidato a lograr subir a Primera División, ya que a falta de cuatro partidos para acabar la Liga depende de sí mismo para lograrlo.
El 19 de diciembre de 2009, en el último partido del pasado año, el Levante perdió en casa contra el Cartagena por 1-2. Aquel resultado le dejó en el puesto doce de la tabla, con veintidós puntos, a siete de la tercera plaza y a trece del liderato, pero a tan sólo tres de la Segunda División B.
Por delante tenía entonces a equipos como el Córdoba, Salamanca o Rayo Vallecano a los que ahora aventaja en cerca de veinte puntos. Tan sólo había ganado cinco encuentros y ya acumulaba cinco de las siete derrotas que ha sufrido en los 38 partidos que ha disputado hasta la fecha.
Este sábado el equipo visitó al Cartagena, por lo que completó una vuelta completa desde el partido de ida y se impuso por un marcador de 3-5.
El resultado le permite cobrar cuatro puntos de ventaja sobre este rival directo en la lucha por el ascenso y recuperar la ventaja de la diferencia particular de goles ante un eventual empate a puntos al final de la Liga.
Para ello, la línea ascendente del Levante desde el inicio del año 2010 se refleja en la circunstancia de haber sumado 43 de los 63 puntos disputados.
Los veinte puntos que se ha dejado en el camino han sido consecuencia de las derrotas en sus visitas a la Real Sociedad y el Córdoba y los empates en casa ante Las Palmas, Huesca y Albacete, y a domicilio frente a Rayo Vallecano, Castellón, Elche y Murcia.
El resto de partidos disputados, doce, se han saldado con victorias del conjunto que entrena Luis García Plaza, entre las que destacan por su contundencia el 6-1 logrado en casa ante el Nástic de Tarragona, el 0-4 de Girona y el 3-5 del sábado en Cartagena.
Para conseguir el ascenso, el Levante tiene por delante cuatro partidos, dos en casa y dos como visitante, ante rivales inmersos en situaciones muy diferentes.
El próximo fin de semana recibirá al Rayo vallecano, un equipo que puede evitar cualquier complicación y asegurar la permanencia si gana en el Ciutat de València, mientras que el siguiente partido se jugará en Irún ante el Real Unión, un rival que lucha por no bajar y que puede quemar ese día uno de sus últimos cartuchos en pos el objetivo.
En la penúltima jornada de Liga recibirá a un, salvo sorpresa mayúscula, descendido Castellón y cerrará la Liga con el encuentro más complicado a priori, ya que debe visitar al Betis, que también aspira a subir a Primera División.
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