V. L.
Consultado sobre la situación vivida por el jugador del Bolton Fabrice Muamba el pasado fin de semana, cuando se desplomó tras sufrir un paro cardiaco —las últimas informaciones apuntan a que estuvo 78 minutos muerto clínicamente y a que sólo reaccionó después de quince descargas con un desfibrilador—, Hugo afirma sin tapujos que el uso del ´IC-Life´ no puede garantizar que se hubiese evitado, aunque como mínimo sí habría agilizado el protocolo de emergencia. «Después de hablar con numerosos médicos hay una conclusión general. El corazón es un músculo cambiante y por eso un electrocardiograma o una prueba de esfuerzo elaborados en el mes de agosto pueden no tener validez seis meses después. Con la monitorización en tiempo real lo normal habría sido que se hubiese detectado la anomalía cardiaca con antelación o, incluso, el mismo día del colpaso pero instantes antes. Hay estudios que demuestran que una hora antes de este tipo de accidentes ya hay alteraciones cardiacas y, como mínimo, se habría agilizado el protocolo de emergencia».