A. CH. Y EFE
Una de cal y otra de arena. Esa es la tónica general del Villarreal esta temporada. Si el jueves ganaban al multimillonario Málaga con remontada incluida, el viernes volvía a lesionarse de gravedad Giuseppe Rossi y ayer recayó Marco Ruben.
Una semana antes de que el italoamericano recibiera el alta médica, volvía a caer de la misma lesión, rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Seis meses más en el dique seco. Un mazazo para la afición, la plantilla, el cuerpo técnico y la directiva del club ´groguet´, que ansiaban el regreso del delantero para la recta final del campeonato. «Esperemos que esta desgracia pueda fortalecer a nuestra plantilla, que le tiene mucho cariño y mucho respeto. Hay que ser optimistas y pensar en positivo sabiendo que va a volver y va a seguir marcando muchos goles con el Villarreal. Ojalá ganemos y podamos dedicarle la victoria», comentó Miguel Ángel Lotina antes de recibir al Racing de Santander.
No suficiente con el disgusto que se ha llevado el Submarino con la nuevo lesión de Rossi, ayer volvía a entrar en la enfermería Marco Ruben. El delantero causa baja por una contractura en el cuádriceps derecho. Según el técnico ´groguet´, el argentino «venía en un buen nivel, pero en el entrenamiento se resintió de una contractura que sufrió en el partido contra el Málaga».
La falta de delanteros, no obstante, no supone un problema para el Villarreal. «Tenemos muy buenos futbolistas como Nilmar, Martinuccio, Camuñas o el mismo Joselu que podrían jugar a un gran nivel sin problemas», añadió Lotina, quien ha incluido al ariete del filial, Joselu, en la convocatoria para recibir al Racing de Santander.