JAVIER PEINADO
En su nueva etapa como presidente, Florentino Pérez parece haber aprendido de los errores de la etapa ´galáctica´, cuando algunos de sus pesos pesados cambiaron el balón por las copas de la noche madrileña. Ahora exige cuidadosos informes de la vida privada de los posibles fichajes, cuya incorporación depende siempre de pasar ese filtro.
Esta medida, cuyo origen se encuentra en la figura de Santiago Bernabéu, no es una fórmula matemática, ya que jugadores de la actual plantilla, que debieron pasar ese test, se han visto inmersos en ciertas polémicas, como es el caso de Karim Benzema, que se negó a pasar una pensión de 1.500 euros a su abuela, su criadora, pero se vio inmerso en un presunto caso de prostitución con una menor, por una cantidad semejante.
Precisamente, el principal imputado de ese caso, Frank Ribery, fue rechazado, al igual que lo ha sido Maicon por sus conocidas juergas en Milán, que ya vivió ´Mou´ en su etapa como técnico azurro. Por otra parte, los ´fumadores´ Mesut Özil y Fabio Coentrao serían otros ejemplos alejados del modelo ideal de jugador que desea Florentino.