A. HUERTA
Luis Ortiz inicia su aventura como presidente del Ontinyent. Un reto apasionante tiene por delante. Una vez resuelto el pago con la RFEF tras depositar Clarkson el aval —150.000 euros ha puesto de su bolsillo y se le tendrá que devolver en dos años— ahora toca comenzar a trabajar en la planificación para el próximo curso.
Muchas tareas quedan por delante, tanto en el plano institucional como en el deportivo. El nuevo mandatario reconoció que «son muchos los focos de atención a los que debo hacer frente», pero no escondió su felicidad ante la bonita oportunidad que se le presenta: «En lo personal, es una faceta que me ilusiona. He estado muchos años vinculado al club y me comprometí a asumir el cargo si lográbamos salvar al equipo. Y así ha sido. No podía consentir que la entidad terminara desapareciendo». Luis Ortiz reconoció que se han pasado momentos muy delicados: «Parecía que estábamos muertos, pero la entrada de Clarkson y el trabajo de la plataforma han sido determinantes. Sin ellos, el club no hubiera subsistido». El nuevo presidente es consciente de que lo primero es «sanear la entidad». «El objetivo de la nueva junta gestora es salvar económicamente al club y cumplir los plazos de pago con Clarkson. Tenemos que pagar a jugadores, acreedores, bancos y seguridad social. Lo vamos a hacer, pero pedimos un poco de paciencia», resaltó.
El mandatario es consciente que les espera «una tarea complicada», pero está esperanzado por «la respuesta del ciudadano».