Gerard Piqué, defensa de la selección española, volvió a monopolizar las emociones en los prolegómenos e inicio del partido entre España y Albania en el estadio José Rico Pérez de Alicante al recibir pitos y aplausos durante su presentación por megafonía y en sus primeros contactos con el balón.

El jugador barcelonés, centro de toda la polémica durante esta semana por sus declaraciones sobre el conflicto catalán, recibió silbidos a su llegada al estadio, pero también gritos de ánimo.

La división de opiniones se hizo más patente cuando se anunciaron las alineaciones, ya que el nombre de Piqué recibió tantos aplausos como silbidos desde las gradas.

La salida de la selección española fue acompañada desde la megafonía con la canción 'Que viva España' que popularizó el cantante Manolo Escobar y que fue coreada por gran parte del estadio.

Los 28.000 espectadores que completaron el aforo del estadio José Rico Pérez corearon el himno nacional haciendo ondear las miles de banderas de España repartidas para la ocasión.

Piqué ya vivió en el estadio Rico Pérez una situación similar con motivo del encuentro amistoso entre España e Inglaterra disputado en 2015, aunque en aquella ocasión el jugador encontró el aliento inesperado de los cinco mil aficionados ingleses, que optaron por respaldar al jugador ante las críticas de su propia hinchada.

Miles de aficionados aguardaron en la calle la llegada de la selección española al estadio en medio de un ambiente de euforia en el que coreaban de forma reiterada consignas a favor del equipo de Lopetegui.

La llegada del autocar al estadio Rico Pérez, cuyos accesos estaban completamente blindados gracias a un espectacular despliegue policial, desató la euforia entre los seguidores, que aplazaron su entrada al estadio hasta que la selección hizo su entrada en el Rico Pérez.

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A la hora de las alineaciones, también hubo más disconformidad, aumentada cuando empezó el partido y a cada balón que recibía Piqué le acompañaba una pitada, principalmente desde uno de los fondos. En cambio, cuando el jugador catalán cortaba algún balón, eran más los aplausos.

Piqué no tuvo excesivo trabajo y tan sólo cometió un error con una peligrosa pérdida dentro de su propio área que pudo haber significado el 3-1. En la segunda mitad, vio una amarilla, la cual le impedirá estar en Jerusalén el próximo lunes en el cierre de la fase de clasificación, partido que también se perderá por el mismo motivo David Silva.

A los 60 minutos, Julen Lopetegui decidió sustituirle por Nacho Fernández y entonces los aplausos se impusieron a los pitos, y el defensa replicó con unos aplausos de agradecimiento.