El ex entrenador del Villarreal llegó al Bernabéu asustado. Primero porque salió del Madrigal aturdido por el encuentro final con Fernando Roig y encima nada más entrar en la casa blanca se dio cuenta que Valdano es el mejor encantadores de serpientes del mundo, mientras que Florentino pincha y corta a su antojo, sólo guiado por el criterio de la venta de camisetas. Pellegrini que no es la alegría de la huerta, pero hizo un buen trabajo en la Plana, está sentenciado. Es el primer técnico en ser devorado por el ser superior, en su segunda parte. Además el entorno madridista desprecia a los filósofos del fútbol, como él.
Daño colateral
La salida del chileno de Vila-real, además ha sumido al submarino ´groguet´ en una gran depresión. Valverde es un entrenados contrastado, con experiencia internacional. Pero el desconcierto por la marcha de Pellegrini, la ansiedad por los malos resultados y la nula capacidad de presión de una afición indulgente, sitúan al conjunto de Fernando Roig al borde del precipicio, ante el celebrado entusiasmo del valencianismo. La prepotencia también se paga en el fútbol.
Calcado
La posible destitución de Abel y el Atlético de Madrid recuerdan mucho a aquel Valencia sin rumbo que echó a Quique Sánchez Flores. Se parece tanto, que hasta el agente de Laudrup es el mismo que el de Koeman, el tal Bayram Tutumlu (aquel que también quiso comprar el Levante). Y el despotismo de Gil Marín es idéntico al de Soler.