Ahora que los de la coca-cola lanzan un lata más pequeña (como son muy listos dicen que es contra la obesidad, pero no se lo crea porque es para ahorrarse impuestos), es la ocasión también para reducir el mal rollo latente en una superminoría del valencianismo activo. Las minilatas rojas estarán en el mercado estadounidense en diciembre, así que tenemos más de un mes para escampar esos nubarrones negros. Por tanto asumamos que Emery será el entrenador hasta final de temporada; que Albelda es el mejor en su puesto; que Navarro-Albert es la pareja de centrales adecuada; que Zigic cuenta muy poco; que el club está en buenas manos; que mejorará la comunicación y dejará de ser sectaria; y que la trama Dalport fue una pesadilla de verano. Así que desde la tranquilidad de espíritu sólo queda animar ´units´ y sumarse al optimismo.
Necesario
Inaugurado el momento antilatas, recuerde que mañana hay partido internacional en Mestalla ante el Slavia de Praga. Lo digo porque el estadio daba pena el otro día ante el Génova. Es la Euroliga y ganar la primera edición del nuevo trofeo es un premio gordo y obtener algo tan importante como la indulgencia del capitoste de la Uefa, ´monsieur´ Platini.
Enhorabuena
Sólo una pincelada sobre los papeles de Dalport. El descaro del acuerdo de compra-venta pone en evidencia a los que han pretendido hacer negocio, en contraposición a los que su sentimiento les cuesta dinero. A Dalport lo anularon los miles de valencianistas que acudieron a la ampliación de capital.