La mejor imagen que define el Valencia actual es ese estadio a medio hacer que se ha levantado en Corts Valencianes (avenida). Un monumento ocurrente al quiero y no puedo de los últimos años en la entidad de Mestalla. Ahora sale el arquitecto, Mark Fenwick, porque desea reanudar la obra el año que viene. El problema es que el club ya no es el de los deseos, eso era antes cuando hasta El Bigotes le puso ojo a los posibles que se abrían en el VCF. Incluso parece que el tal Alvarito quiso autoadjudicarse también el acto de presentación de aquella fiesta. ¿Se acuerdan de aquel becerro de oro? Una maqueta a precio de oro mejor dicho, porque Fenwick tiene motivos para preocuparse sobre la marcha de su lujosa creación, pero ¡qué hacen todavía Alejandro Escribano y José Luis Martínez Morales chupando del frasco, Carrasco!
Sobresalto
Según el contrato en vigor firmado en su momento, ambos (Escribano-Morales) siguen vinculados al proyecto aunque se hayan incumplido los plazos de ejecución de la obra y se deba una millonada a las empresas constructoras. Igual el diseñador Fenwick debería convencerlos para que en un acto de valencianismo renuncien a sus emolumentos para seguir los trabajos del estadio. ¿Algún día se hará público el acuerdo?
¡Olé!
El ex presidente del Real Madrid, el valenciano Vicente Boluda, opta a la concesión de la plaza de toros de Valencia junto con ex directivos de su junta como Pedro Trapote, Amador Suárez o Juan Carlos Beca Belmonte. Aunque uno de sus periodista de cabecera explica desde hace días por la Villa y Corte que el coso ya es de Boluda. ¿Dejará el valencianista Alfonso Rus en sus manos la joya de su gestión?