Imagino la carita del arquitecto de Benimàmet si hubiera visto despegar los globitos que escapaban de los niños hasta el lejano techo del recién abierto Ágora. El respetable de ayer estaba más pendiente de las travesuras de los locos bajitos que del partido. Los genios desprecian la masa consumista, menos a la hora de cobrar, donde superan a las estrellas de fútbol, como el caso que nos ocupa. En cambio no encuentro alegoría más entrañable para demostrar la buena acogida, de crítica y público, a la penúltima catedral valenciana, en espera del Nou Mestalla, que necesita de todo menos más improvisación. Si encima cuando se abra el estadio interrumpido el equipo es de ´Champions´ como ahora no habrá competencia.
Ilusión
La victoria en Málaga demuestra que ha funcionado la pedagogía y psicología que ha infundido en el grupo Llorente, que ha devuelto el protagonismo a los jugadores. Recompuestas las relaciones en el vestuario y después que Emery haya encontrado el equilibrio táctico, sólo queda abonarse al optimismo. Deteste la envidia y la mediocridad de los agoreros de siempre.
Imperdible
Volviendo al principio, vale la pena pasarse por la Ciudad de las Artes y las Ciencias para conocer de primera mano el gran ambiente del tenis.