El viernes Paco Lloret presenta su último libro donde analiza el germen antimadridista en Valencia. Mejor día imposible, a unas horas antes del partido en Mestalla. Como sin duda es una buena lectura para estas Navidades, no desvelaré ni las claves ni los protagonistas del libro. Pero el otro día, hablando con el autor —que dedica un capítulo especial a SUPER, como no podía ser de otra forma—, comentamos que toda la culpa recae en el Real Madrid y sus últimos gestores, en especial Florentino Pérez, que pasea sin rubor su prepotencia y no disimula su intento de considerar un equipo filial a cualquiera que no sea el suyo.
Si a eso le unimos la nefasta gestión del fichaje de Mijatovic y el histórico favoritismo arbitral, el cóctel está servido. Nunca he tenido un sentimiento de inferioridad hacia el Madrid —que sí tienen los compañeros que trabajan para los medios madridistas—, además coincidí en su momento con aquella teoría valencianista ´estricto sensu´ que elaboró Rafa Lahuerta, el factótum de aquel memorable Gol Gran. Es más, el Valencia le ha ganado esta década dos ligas a la todopoderosa brunete mediática. Porque el Madrid, aparte de un equipo de fútbol, es un negocio al que se han plegado todas las televisiones, radios y periódicos controlados por los herederos de Bernabéu. Una excepción europea, porque el mejor equipo de Inglaterra, Italia y Francia no coincide con la capital administrativa de sus países. Y en Valencia podemos ser como somos, pero nadie nos va a hacer del Madrid, por mucho que hayamos tenido dos presidentes de la Generalitat merengues (Zaplana, Olivas) o portavoces de la oposición del mismo palo (Puig, Luna).
Esperanza
El último capítulo del despropósito madridista fue Villa. Este verano vimos una portada donde se aseguraba que el Guaje estaba fichado y un intento esquizofrénico de intentar que los valencianistas tengan al Real Madrid de segundo equipo. Para eso ya está el Levante UD (donde su futuro presidente podría ser el secretario de la peña madridista de Orriols). Es más, está escrito que el Valencia iba camino de arruinar la carrera de Villa por su negativa a traspasarlo al Bernabéu. Lo importante es que todavía no han podido superar aquel marcaje de Albelda a Zidane. Así que vamos a ganarles el sábado, para bajarles un poquito más esa chulería innata.