Hubiera preferido al Liverpool. Mestalla se hubiera llenado, por supuesto, y encima ver a Rafa Benítez en el banquillo visitante tiene su cosa. Además el Valencia siempre rinde más ante los grandes. Por eso no me ha gustado nada el sorteo de la Euroliga. Todo el mundo da por supuesto que el Brujas es un equipo de bajo nivel y que será como coser y cantar. Pero si los belgas están clasificados será por algo, lo mismo que si son los segundos clasificados en su liga, así que vamos a respetar al rival, no sea que nos pasemos de listillos para luego lamentarlo. El año pasado ya empataron en Mestalla con el venezolano Roland Vargas en plan figura. Aunque no pierdo la ilusión de que el Valencia se cruce con el Liverpool, si los de Benítez consiguen deshacerse del Unirea Urziceni. Estaría bien que el club ambientará el duelo contra el Brujas con criterio. No sé si habrá que rectificar y que el partido sea gratis para los abonados. En cualquier caso, el viejo estadio debe presentar un aspecto muy distinto al de los tres anteriores.
Diversión
Cuentan que el viaje de vuelta de Génova fue uno de los más divertidos de los últimos tiempos. Un buen síntoma del estado de ánimo de l grupo, que había sufrido mucho para ganar en el campo genovés. Es una de las mejores noticias, que un equipo competitivo afronte su trabajo con alegría. También cuentan que los eurocampeones de la ´Roja´ pasaban todo el trayecto del hotel hasta el campo cantando. Y dicen que esa fue una de las claves del éxito. Así que el buen rollo que respira la plantilla del Valencia apunta en la dirección acertada.
Solar
Si encima a la buena marcha del Valencia se une la eficaz gestión en los despachos, mejor que mejor. Sin prisa pero sin pausa, Llorente ha ´embastat´ la venta de las parcelas de la avenida de Aragón. Primero encargando a una inmobiliaria de prestigio la búsqueda de un comprador adecuado y luego liberando la torre que Juan Soler tenía señalada con 13 millones. De esta manera, la operación adquiere una nueva dimensión, porque los posibles compradores sólo tienen un único interlocutor que únicamente pone las condiciones que rige el mercado.