Era más difícil que Pedro Almodóvar se reconciliara con la Academia de Cine que Mestalla con Emery. Así que tras la aparición estelar del director manchego en el final de la gala de los Goya no hay excusa posible. El técnico del Valencia necesita estar concentrado al máximo para lo que viene, empezando por el Brujas pasado mañana. Se acumulan las bajas, bien sean por lesiones o por sanciones y el entrenador debe estar más seguro que nunca. Emery ya sabe (¡por fin habla con valencianistas!) que la Euroliga es un título que no hay que tirar. Es más, ilusiona mucho y además es un buen momento para que demuestre su solvencia en los banquillos continentales, pensando que el próximo año pasearemos con música de ´Champions´. Vamos a confiar en él, merece la pena.
Divorcio
No es cuestión de hacer leña del árbol caído, pero toda la culpa de lo que pasó con Villa el año pasado la tiene Tamargo, su representante hasta mayo. La mayoría de futbolistas consideran a su agente como alguien de la familia, por eso se desencajan cuando se les critica y lo toman como un asunto personal. Seguramente el Guaje le tiene mucho que agradecer a Tamargo, pero este ha tirado tanto de la cuerda que se ha roto. Se termina una relación laboral, una cosa tan normal en nuestros días. Lo único que me molesta es que algunos palitroqueros se crean más importantes que sus jugadores.
Necesario
El Valencia empezó ayer con el Alcoyano una asignatura pendiente que tenía con el fútbol valenciano. Hay que recuperar la relación con los equipos de la tierra, una iniciativa que beneficia a todos. Supongo que después vendrán más acuerdos, aunque es prioritario con los demás equipos de la Segunda B: Benidorm, Ontinyent, Dénia, Orihuela, Alicante y Villajoyosa. Luego con los de Tercera. Se consigue dos cosas fundamentales, primero el Valencia se hace visible con sus aficionados de esas comarcas y al mismo tiempo audita los jugadores que salen de esas canteras, un vivero del que siempre se han nutrido las categorías inferiores del club. Sin duda, no hay en estos momentos de crisis mejor inversión.