Tienen razón los de ´checheche´, como casi siempre, practico yoga antes de escribir. Como saben, el yoga de la acción o, más bien, del servicio, es la dedicación completa de las actividades, las palabras y la mente en este caso al Valencia. Una dedicación que traspasa el ámbito individual y que en SUPER ha pasado a ser una práctica colectiva. Les confieso que tanto yo, como Montoro y Bosch, progresamos adecuadamente, aunque Valle, Fuster y el resto de compañeros de la sección del Valencia, que se pasan muchas horas en Paterna, nos llevan mucha ventaja. Porque ese sistema de posturas físicas tiene el propósito de lograr que el cuerpo esté apto para la meditación, que generan serenidad física y mental, de tal forma que el yogui pueda sentarse durante varias horas en una postura de meditación sin sufrir fatiga o inquietud. Porque seguiremos incombustibles al desaliento, intentando que el Valencia sea el mejor equipo del mundo, como lo fue hace tan sólo cinco años.
Capitán general
A eso precisamente se refirió ayer David Albelda en El Murciélago. Da gusto escucharlo hablar del pasado, del presente y del futuro del Valencia. Saben que soy un seguidor de ese espíritu de motivación y sacrificio que destila el ´6´ blanquinegro. Hace tan sólo unos días, mi amigo Rafeta de Benimaclet, un valencianista de corazón, de los que siempre está con el equipo aunque llueva, nieve o granice, me hizo llegar una camiseta a Albelda para una dedicatoria de compromiso. Fue coser y cantar, porque nadie mejor que él conoce el valencianismo puro y nadie mejor que él responde con gratitud al cariño que le profesa el valencianismo de buena fe. ¡Cómo me gustaría que ese compromiso estuviera en cada uno de los miembros de la plantilla!
Presentimiento
Vamos a ver si llega al partido del Barcelona, pero, mientras tanto, primero el lunes ante el Racing y luego en el duelo europeo ante el Bremen, confiemos en un equipo que pretende sobre todo dejar el pabellón lo más alto posible. El fútbol es un estado donde las actitudes positivas son primordiales, así que aparquen a un lado todos los marrones cotidianos y planifiquen el lunes para ver una versión renovada del Valencia.