Mientras toda Europa se ríe del gran malgastador madridista de ´Florentimo´, este sabadete fallero abre otra apasionada jornada (la 26) perfecta para reconciliarse con el fútbol. El Lyon demostró que los ricos también lloran y el arbitrucho inglés sacó, por fin, el espíritu guerrero de equipo que tenía dormido el Valencia. Dos caras de una misma moneda, porque al final cada cosa va a su sitio. La mejor lección del intenso duelo ante el Bremen es el renacido empuje colectivo necesario para anteponerse ante tanta adversidad ajena —del tal Martin Atkinson—, y propia —dada la autoexpulsión de Banega—. Ha vuelto esa ambición que tanto había tirado a faltar en el grupo de Emery. Por cierto, viendo como la brunete mediática trata con odio y desprecio a Pellegrini, tengo complejo de Teresa de Calcuta. Para que luego se me queje el técnico. Lo que tiene que hacer es tomar nota de como se las gastan los jefes de los turiferarios que frecuenta, con la salvedad que los de aquí serán más crueles porque no hay nada peor que la fe del converso.
Expectación
El recuperado ánimo común es decisivo para mañana. A la plaga de lesiones y bajas por sanción, hay que añadir la casi segura de Villa. El Guaje no quiere perderse ese partidazo por nada del mundo, pero con la imagen de la portada, está complicado. En Barcelona celebran casi más la baja del ´7´ blanquinegro que la eliminación del eterno rival. Lo que significa que los de Guardiola tampoco van sobrados de autoconfianza. Así que como los ricachones también comen mendrugos, puede pasar de todo en el Camp Nou. Incluso con esa defensa de obligada circunstancia. Pero igual hay ´mascletà´ y es la tarde de consagración de Maduro y Dealbert, mientras que el ´Chori´ Domínguez repite victoria en el tapete culé, como ya lo hizo el pasado octubre con su ex equipo y donde jugó de delantero.
Clásico
La crisis blanca y le herida abierta del Florentinato es tan grande que han avanzado la montería al mes de marzo. El baile de nombres de entrenadores y jugadores darán para empapelar el Bernabéu, pero un dato, el tapado es otra vez Benítez.