Ahora que mañana vuelve Mista, es la gran novedad de la lista de convocados de Miguel Ángel Lotina para el encuentro de Mestalla, me viene a la memoria que el Valencia del doblete jugaba sólo con el delantero murciano en punta. Se hartó de hacer goles e incluso alcanzó la condición de internacional. Aunque el valencianismo siempre estará en deuda con él, nadie duda de que el ataque blanquinegro actual es mucho mejor, sobre el papel. Y lo digo porque la titularidad se gana cada día, con motivación, compromiso y compañerismo. Tres condiciones que nunca le faltaron a Mista, pero que a veces se echan de menos en algunas de las figuras presentes. Lo cierto es que el ahora deportivista era el último eslabón de una cadena bien engrasada que empezaba con Cañizares, pasaba por Ayala y seguía con Albelda y Baraja. Una columna vertebral letal, como se pudo comprobar.
Antimichelines
Ese espíritu colectivo que supo transmitir Benítez encontró la mejor versión de un grupo dispuesto a comerse el mundo, como así fue. El hambre es uno de los aspectos esenciales para competir, si estás empachado de vanidad, dinero u orgullo, se hace muy difícil construir un bloque sólido. Esas señas de identidad perdidas por querer jugar a nuevos ricos son las que debe recuperar el Valencia lo más pronto posible, si puede ser mañana ante del Deportivo, mejor. Toda la planificación deportiva debe girar sobre esa filosofía, que está por encima de los nombres, por muy pomposos que sean. Cuando las cosas están claras se tienen pocos miedos, en cambio la indefinición es el peor aliado en cualquier situación.
Secundario
Repito que mientras Emery sea el entrenador merece todos los respetos (incluso los que él niega a quien no le baila el agua), porque el club está por encima de todo. Ayer no le sentó nada bien la encuesta de SUPER, lo que desconoce por ignorancia y puede que incluso por atrevimiento es que el valencianismo siempre dice lo que piensa. Si tuviera más profesionalidad, o estuviera mejor asesorado, debería haber dicho que cambiará esa opinión en su contra, con hechos. Pero no se lo tengamos en cuenta, que nos jugamos más que él.