A la espera inmediata de Topal, Emery ha practicado en los dos últimos partidos un línea de tres centrocampistas (ese ´trivote´ que dicen los locutores antigramaticales), con Albelda, Banega y Fernandes (ABF). Un dibujo, que de persistir en las intenciones del técnico, obliga al equipo a jugar un 4-3-3, o en su defecto un 4-3-2-1. Un sistema muy holandés y diseñado para que los futbolistas se desplieguen por muchas parcelas del campo, con el consecuente desgaste físico. El preparador vasco nunca ha ocultado su tendencia hacia propuestas ofensivas, incluso se le ha oído decir que prefiere ganar por un 4-3, que por un 1-0. Sin duda que con tal atrevimiento el público gana en espectáculo, pero parece un poco suicida. Una conclusión que lleva a un debate interesante sobre si el entrenador debe imponer su criterio, o adaptarse a las circunstancias. Hay muchas teorías a favor, o en contra, de cada una de las opciones, pero centrándonos en el Valencia, es un poco arriesgado, como se ha comprobado en bastantes partidos de este curso. Lo que es cierto que el club, los técnicos del primer equipo y de la escuela, deben tener un ADN característico, que hasta ahora era el clásico 4-4-2 que tan bien le ha funcionado cuando ha tenido las piezas adecuadas. Cualquier cambio es bienvenido siempre que sea a mejor, aunque en principio presenta bastantes incógnitas. La primera es qué va a pasar con Fernandes, un jugador que entusiasma a Emery pero que lleva demasiado tiempo sin encontrar su sitio en el Valencia. Albelda y Banega casi seguro que seguirán, pero ese casi afecta sobre todo al argentino.
Valentía
Éver Banega ha crecido estos últimos meses, pero ha sido muy irregular. Ha hecho partidazos para enmarcar, con goles incluidos, y otros donde era difícil encontrarlo. Es joven y tiene talento, pero el Valencia necesita de futbolistas que vengan al menos con la carrera terminada y las prácticas certificadas. Ese es Topal. Aunque la araña turca rinde más con el dibujo clásico de Mestalla. Además, la cantada salida de Baraja abre otro frente, porque ni Banega ni Fernandes (de continuar los dos, o sólo uno) son ese estilo de mediocampista con visión de juego para el último pase, como el actual ´8´ blanquinegro. Por tanto, estamos ante un cambio de ciclo más trascendente de lo que parece. Suerte y al toro.