Los más jóvenes igual no se acuerdan, pero, como muchos de ustedes, he visto jugar a Salenko en Mestalla. El ruso, que tiene ahora 40 años, llegó al Valencia de la mano de Paco Roig del Logroñés, como Poyatos y Romero, en un paquete que merece un capítulo aparte. Pero vamos a centrarnos en Salenko, que ha pasado a la historia como el único futbolista que ha marcado cinco goles en un partido mundialista, hasta el momento. Pues resulta que se plantea vender a los jeques árabes el trofeo que le acredita como máximo goleador del Mundial de Estados Unidos en 1994, torneo en el que marcó seis goles, para saldar sus deudas. ¡Cómo está el fútbol! «Los jeques me ofrecen por el trofeo de máximo goleador medio millón de dólares», declaró ayer a la prensa ucraniana. «Tengo un pequeño negocio que se tambaleó durante la crisis. Estamos buscando créditos. Algo hay que hacer. Puedo sobrevivir sin la venta del trofeo. La situación no es tan desesperada, pero es difícil resistirse ante la oferta de los árabes», dijo.
Desventura
Una tragedia personal de las muchas que, desgraciadamente, seguro tenemos todos más próximas, pero de las que te dejan más fastidiado porque juega con los sentimientos de la memoria y además señala un camino muy presente. Los árabes están tan entusiasmados con el fútbol que vienen a por todas. No sólo compran clubes británicos, como el Manchester City, sino que van a por todos los recuerdos. Los vecinos del United celebraron la llegada de los petrodólares con festival incluido, porque lo único que les importaba es competir con el eterno rival. No se puede ir contra el presente, pero llámeme romántico, porque el drama de Salenko me ha impresionado.
Voluntad
Hay que agradecerle a Emery la serenidad de sus primeras horas tras confirmarse la propuesta de renovación. Él mejor que nadie sabe las cosas que ha hecho mal, los malos consejos que le han dado los resentidos, así como la mala prensa que ha tenido de sus supuestos voceros. No hay afición más complacida que la valencianista, en su mano está ganarse a sus críticos, y ahí hay que ayudarle y poner el marcador a cero.