Llega el momento más intenso de la pretemporada. La concentración. Este año con novedad incluida, pues atrás quedan los clásicos tulipanes holandeses de Ermelo y ahora vienen los famosos bosques eslovenos de un joven y pequeño país, el primero en salirse de la antigua Yugoeslavia y que está enclavado entre Italia, Austria, Hungría y Croacia. Aunque el cambio obedezca, como todo en el Valencia, al ahorro económico, los responsables del club quieren aprovechar el nuevo escenario para oxigenarse en todos los sentidos. Y la verdad es que estarán todos, menos dos —Mata y Miguel—, porque Marchena va tomando color amarillo y no se cuenta para nada con Nacho González. Posiblemente, el equipo de Emery sea el más completo de los grandes, que cuenta con todos sus efectivos para preparar el intenso curso que se nos avecina.
Oportunidad
Si se juega como se entrena, estos últimos días de julio en Eslovenia van a ser básicos para que los seis fichajes se asienten definitivamente en el grupo y vuelvan a Paterna completamente integrados. Además es una buena ocasión para que algunos de los jugadores que todavía generan dudas entre el cuerpo técnico, así como los jóvenes repescados y del filial, dejen claro su calidad, su compromiso y su competitividad. Pero siguiendo con las famosas ´C´ de Emery, también deben mostrar capacidad, carácter y compatibilidad. En definitiva, que expriman al máximo sus posibilidades para quedarse en uno de los mejores equipos de Europa.
Capitán
Aparte de los ejercicios físicos y las lecciones tácticas, la estadía va a servir para repartir los dorsales definitivos y para la elección del capitán titular y sus suplentes. Llevar el brazalete del Valencia no es un cosa menor y por eso tampoco debe caer en una especie de casting donde triunfe el más gracioso o en una especie de rifa. El capitán representa los valores del equipo también fuera del vestuario y debe ser un digno ejemplo para los aficionados más jóvenes.