JOAN CARLES MARTÍ
Pellegrino se ha ganado el respeto de los suyos, tanto por las formas, como por los hechos. El último ejemplo ha sido reunir al grupo a comer, en vez de a cenar. Una sabía decisión que aclara que el rol del entrenador es muy distinto al del jugador. ¡Faltaría! De hecho, ni viste, ni tiene el típico cochazo de futbolista. Encima lee mucho. Nada de esto vale, si el Valencia se atasca, cierto, pero en dos meses ha quedado claro que hay entrenador para rato. Si además, reitera una y otra vez la importancia de la camiseta del Valencia para arengar, es que sabe a la perfección lo que significa el club en el concierto de la Liga que empieza hoy, y que mañana lo lleva de estreno al Bernabéu. Ojalá ese campo sea el fetiche de una nueva época de subidón para los valencianistas.